PREGÓN
DEL
CARNAVAL
ISLA
CRISTINA 2026
Francisco González Salgado
25 de
enero
1.- Ha
llegado el pregonero.
2.- Llegaron
por mar.
3.- Memoria
bendita.
4.- Entierro
de la Sardina.
5.- Las
ordenanzas y normas.
6.- Etapa
dorada.
7.- El
Carnaval prohibido.
8.- Un
alcalde, resistencia y sentimiento.
9.- Etapa
Contemporánea.
10.- Homenaje
a la libertad y a sus valientes.
11.-
Coronación y mantenedores.
12:- El
renacer del Carnaval.
13.- Fuente
inagotable de inspiración.
14.- Un
pregón cargado de crítica.
15.-
Agradecimientos.
16.- Vayan
para todos mi reconocimiento.
17.- El
Carnaval e Isla Cristina.
18.- Que
comience la fiesta.
1.- Ha
llegado el pregonero.
¡Señoras y señores,
damas y caballeros,
hagan volar su imaginación,
que ha llegado el pregonero!
¡Rebusquen en los baúles
y saquen los cuatro trapos,
las máscaras y antifaces,
que duermen en los armarios!
¡Denle vida al mamarracho,
que manda la tradición,
que no hay Carnaval más puro,
que el brota del
corazón!
¡Ha llegado el pregonero!,
mi nombre es Paco
González,
el “Paquito de la Fulgen”
por si ustedes no lo saben
y de Cristóbal,
el del “Bar Paquito”
que también tiene su parte.
Mi nombre completo es:
Francisco González Salgado,
y para mayor concreción,
pregonero me han nombrado,
la Peña “Los Espaciales”,
¡qué tranquilo se han quedado!
Vengo a este púlpito del pueblo,
con coplas por equipaje,
más de treinta carnavales
guardados en mi ropaje.
Desde niño me embrujaron
los sones de aquel
disfraz,
de “Golfillo Betunero”
y mi voz quedó prendida
al alma del Carnaval.
¡Que redoblen las cajas por las calles,
resuenen bombos y platillos
a ritmo de pasacalles
mientras cantan los chiquillos!
¡Que afinen las guitarras,
con mil acordes bonitos
y los poetas escriban
versos libres y sencillos!
Los coros, barcos al viento,
con el empuje de antaño,
y las murgas que nos pinten
una sonrisa en
los labios.
¡Qué decir de los cuartetos,
juglares del arte e ingenio,
que hacen del oficio más fino
un carnaval siempre eterno!
¡Qué deslumbren las carrozas,
que emocionen las comparsas
que el arte fluya y rebose
con coplas que lleguen al alma!
“Tú sabes que yo soy un trovador de carnavales
y me oculto tras los versos de un poema
envuelto siempre entre las mentira y las verdades
sabiendo que tu amor cautiva y me condena”.
Ser pregonero es una locura,
un deber y una alegría,
es rememorar la historia
de esta fiesta genuina.
Es sentir que cada copla,
nos recuerda lo que somos,
un pueblo lleno de arte y de sarcasmo,
y que adora al Dios
Momo.
Hoy, yo me
quito el sombrero,
y me planto en este templo,
para gritar a los vientos
lo que late aquí en mi pecho.
Que el Carnaval es Cultura,
es Teatro y es Poesía,
un Parlamento de Coplas
y su magia nos atrapa para el resto vida.
¡Que comience la función,
que la fiesta está servida!
¡Que viva siempre el ingenio,
y la risa compartida!
Porque no hay mayor honor
que cantarte tierra mía
y pregonar a los vientos,
el amor que por ti siento Carnaval de Isla Cristina……
2.-
Llegaron por mar
Acércate niña,
ven y dame un beso
que traigo
mil versos
y siempre
la rima acaba en: Te quiero.
¡Acérquense
y vean
a este
juglar
que trae
mil historias
que os
hará soñar…
Adentrémonos en el pasado,
volvamos al origen,
comencemos a soñar…
Comparsa “De Antaño” 1996 (1 Re menor)
Llegaron por mar
del levante de España en barquillas
y en poniente encallaron sus quillas,
negro fango con olor a sal.
Arena y zapal,
rodeada de islotes y marismas
entre juncos sembraron sus vidas
y en las chozas salaron su pan.
Fue pasando el tiempo
y aquel pocito junto a una higuera,
fue manando savia de sus entrañas sin
descansar
y siempre, bebí el ejemplo de aquel Faneca
que se vio solo ante la miseria
y un manantial se supo cavar
y siempre bebí el ejemplo de aquel Faneca
que con sus manos abrió la tierra
dándole nombre a este lugar………….
3.-
Memoria bendita.
El padre José
Mirabent,
en su memoria
bendita, nos describe,
como al finalizar
la temporada de la pesca de la sardina
desarmaban las
barcas por las fechas de Carnaval.
Porque en cada ancla rendida
y en cada vela plegada,
nos quedó escrita la historia
y un destino unido al mar.
Cataluña y La Higuerita
al compás del Carnaval
nos impregnó de salitre,
de
agua, de viento y de sal.
Los tatarabuelos
“Los trovadores” 1970 (Jacinto
Cañete) (Re menor)
De
playas de Caldetas
a
Punta del Caimán
un
puente de dos siglos
vamos
a levantar.
Nuestros
tatarabuelos
hablaban
catalán
de
Mataró vinieron
y
aquí quedaron ya.
Apellidos
con historia
de
nuestros antepasados
siguen
en su trayectoria
viéndose
multiplicados.
Los
Arnau y los Faneca,
los
Munell y los Lluyot,
los
Abreu, los Torregrosa,
los
Llobell y los Cabot
Un
lazo de amistad
la
historia nos legó
honremos
nuestro origen
cantando
a Mataró.
Con sus barquillas de velas
y un acento catalán,
huyendo de Montegordo
aquí forjaron
su hogar.
Explotaron el comercio
de la espicha y salazón
y así nació La Higuerita,
y así nació este rincón.
Con mucho trabajo,
un pozo se hizo
junto a aquella higuera
que nos dio cobijo….
No tardó en divulgarse la noticia
y llegaron marineros y toneleros
con sus familias
de la tierra hermana lusitana
con el alma echa fado y melancolía.
¡ay, bendita mano de obra…!.
“La Fábrica”
2006
Ayamonte y La
Redondela
se disputaron su
suelo y su riqueza,
y un cura
ilustre levantó una iglesia
y un cementerio
entre la maleza.
Las familias se
multiplicaron
y las fábricas llenó de gente,
las almadrabas,
los galeones y los vapores,
a este rincón
hizo más alegre.
Y, del levante de mi Andalucía,
jornaleros de la
mar
llegaron desde
Almería
a las Puntas del
Caimán y del Moral.
De Almería
llegaron a este rincón
para buscarse la
“vía”.
De Almería,
a un paraíso de
retamas y playas de arena fina.
De Almería, con
acento “levantisco”,
un “puñao” de
familias
aquí dejaron
“sembrá”
la semilla de su
sangre
junto a la
Virgen del Mar,
y con la Virgen
del Carmen
y la Virgen del
Rosario:
son el timón que nos protege en alta mar.
doscientos setenta
años de sacrificios,
las fábricas
crecieron,
las familias se
unieron,
y cruzamos nuestra sangre y los “apellíos”.
Las mujeres a las
fábricas de noche y día
y los hombres a la
mar a pescar sardinas,
con las manitas
“encallás”
“jartitos” de
trabajar,
estibando el oro azul que nos dio la vida.
Y a sus pies, un
brasero hecho de cisco,
luchando contra el frío y la humedad;
una prensa, una pila
de sal,
sardinas en la
“bancá”
y las manos artesanas de Isla Cristina.
Más el
destino dispuso
que muchos quedaran aquí,
en esta Isla bendita,
donde el sol besa El Cantil
bautizada La Higuerita.
Y creció la población,
mezclando amor y sudor,
trabajo, sal y alegría;
qué noble mezcla, surgió.
Llegaron manos valientes,
levantinos y portugueses,
y el mar, con su movimiento,
nos trajo cultura y acentos,
de otros pueblos diferentes.
Cádiz tendió su corriente,
y las aguas se hermanaron
en el siglo diecinueve,
con sus coplas de ida y vuelta
mientras jalaban las redes.
De Vila Real a Olhão,
y de Tavira a Loulé sonaba,
la risa, el canto y el paso
de quienes nunca olvidaban
que en el alma marinera
está la fiesta impregnada.
Desde Sitges a Mataró,
y también Canet de Mar
nos trajeron sus costumbres
y una forma genuina y sin igual
y acabada la alegría,
y muerto ya Don Carnal,
¡Enterraban la sardina!,
y tirándola a la ría, decían:
¡“Don Carnal, Don Carnal,
devuélvenos más sardinas
cuando vayamos a pescar”!
4.-
Entierro de la Sardina (Parodia)
Ya vienen los carnavales
la fiesta de las mujeres
y el que no tenga novio
que espere al año que viene.
A la jota a jota
yo te la pegué,
yo me fui con otra
y a ti te deje……..
San Sebastián de Vizcaya
Patrón de La Redondela
tiene los “guevos” de palo
y la “picha” de madera.
Pregonero: ¡Bueno, bueno!, ¿pero ustedes quiénes son?
1.- Viuda: ¿Cómo que quiénes somos?, ¿Qué quiénes somos?
¿Quién eres tú?
Pregonero: ¡Yo, yo soy el
pregonero del Carnaval!
2.- Viuda: ¡del Carnaval, pregonero del Carnaval!
¡Aquí cualquiera es pregonero!
1.- Viuda: ¡Mira,
artista!
te vamos a explicar quienes somos
a ver si te enteras, “Paquito de la Fulgen” y lo explicas
en el pregón.
Nosotras somos las viudas,
las de siempre, las de antaño,
te lo explico en un minuto,
la que con ropa
de las abuelas y cuatro trapos,
escondíamos las penas, las miserias
y disfrutábamos.
2.- Viuda: Voy
vestida de viuda,
de negro, pero encendida;
y aunque llore por costumbre,
los gritos me dan la vida.
Dicen que entierro maridos,
¡y mira que yo tengo historia!
que me río de mi pena, y la guasa me da vida
desde que tengo memoria.
1.- Viuda: Soy la madre del disfraz,
la chispa que nunca falla;
sin mí no hay entierro mordaz,
ni carnestolendas que valga.
2.- Viuda: Que
otros se vistan de largo
con lentejuelas y pamelas,
que yo iré de luto y gritando,
para anunciar la Cuaresma.
Y entre llanto
y carcajadas,
con mi humor isleño y fiel,
soy la esencia que no se apaga
la no se puede perder!
1 y 2: Viudas: Con lágrimas
de mentira
y carcajadas de verdad,
somos las viudas del Entierro de la Sardina,
la esencia de Isla Cristina y el alma del carnaval.
Pregonero: ¿La esencia de Isla Cristina, y el alma del carnaval?
Ustedes lo que tenéis es una tajá como un piano,
que seguro que habéis hecho “gasoil”
en la bodega de “Pipiolo”, en “El Teclo” y en el “Bar
de los Ajos” .
¡venga, dejarme seguir con el Pregón de Carnaval,
que me van a bajar el telón como al Vito y al
Raya,
1 y 2: Viudas: Y te van penalizar!
5.- Las
ordenanzas y normas.
El documento más
antiguo que nos da fe de la existencia del Carnaval de Isla Cristina, lo encontramos
en 1832, dónde por medio de ordenanzas y bandos municipales, se hacían
públicos, con el objeto de acotar los desordenes y las actitudes inmorales.
Ya en 1876, el ayuntamiento
incluyó en dichas ordenanzas el Carnaval,
como una “Festividad Popular” por
lo que se deduce, que el origen del
Concurso de Agrupaciones Carnavalescas, pudiera datar de esa fecha, porque
ya se refleja en ellas, las normas y comportamientos en el teatro, así
como en 1898 se menciona por primera vez, el Domingo de Piñatas.
Desde
entonces, cuentan las crónicas antiguas:
Que se
celebraban las carnestolendas
en el corazón neurálgico,
y el Paseo de los Reyes
se quedaba “apretujao”.
Tres
días de Carnaval y el Domingo de Piñatas,
de máscaras rebosaba,
y el aire, con serpentinas,
de mil colores pintaba.
Alfombra
de papelillos,
en la tierra se formaban,
y en los poyetes descansaban
mirones y enamoradas.
con su Pierrot, medio loco,
jugaban a enamorarse
bajo los confetis y el morbo.
Los
puestos llenos de trapos,
antifaces y caretas,
y el ruido de las trompetas
llenaban el aire de aplausos.
Y
aquel paseo, testigo,
sin otro fin ni motivo,
que ver al pueblo contento,
cantando y siempre festivo.
Y a
principios del siglo veinte,
Isla Cristina sonó diferente,
nacieron músicos grandes,
que al carnaval dieron suerte.
José Noya,
con su órgano siempre fiel,
y el maestro Cervantes de la Vega,
cumplieron un gran papel,
introdujeron la música de zarzuelas,
y nos dejaron su armonía,
fundando la Banda Filarmónica
y embriagándonos con sus melodías.
De esa época dorada nacieron,
las tres formas que aún hoy tenemos:
Murgas, Coros y Comparsas,
que al viento siempre ofrecieron.
Portugal
puso su acento,
con sus bailes y su aliento,
y Cádiz, vecina del mar,
nos enseñó a divertirnos cantando por carnaval.
“LOS IDEALISTAS” 1933 (Marcelino
Fernández Concepción “Zoilo”)
Saludan los idealistas
a la digna concurrencia
y a las mujeres bonitas
que nos honran con su presencia.
Ofrendamos con agrado
nuestro sincero cantar
y ofrecemos a jurado
nuestro abanico ideal.
Gustosos cantamos
con verdadera alegría
por engrandecer la fiesta
conmemorando este día.
No somos profetas
ni pretendemos la gloria
sólo tenemos un conjunto
que es el gran secreto
que da a la victoria.
Si ustedes nos premian
con un aplauso sincero,
agradecidos quedamos
y todos gritamos
viva nuestro pueblo.
6.-Etapa
Dorada 1926-1936
Terminada
la etapa Dorada
el Carnaval florece,
y en las calles, al son del buen compás,
la risa manda, y el trabajo desvanece.
Faltaron las sardinas…
pero no la alegría,
que a menos faena,
más tiempo para la algarabía.
De máscaras vivas
y guitarras sonoras,
de coplas, abrazos
y noches de
auroras.
De Portugal vinieron
las voces vecinas,
y de la Fuzeta,
“La Estudiantina”,
la “Tuna dos Cábulas”
cruzó el río
Guadiana,
y Ayamonte también nos visitó,
con un abrazo de tierra hermana.
Nacieron carnavaleros
de alma encendida:
Ramón “El cadáver”,
con su arte y su risa,
los hermanos Albarrán:
Antonio y Emilio,
Pavón, Rabasa,
y Hermenegildo.
El gran Clemente
Rodríguez
comparsista
curtido
y Diego “El
Mellizo”
rivales y amigos.
Francisco Guarch “El Quico”,
Manuel Luis “El Carbonero”,
Manolo
“El Chupito”,
y los geniales
autores carnavaleros:
Marcelino Fernández “El Zoilo”
y Joselillo “El cabo tambor”,
Jerónimo López y Juan
Figuereo
poeta y trovador.
Y la gran Rita Arnau “la Encalaora”,
quién solía recitar,
alzando su voz hecha verso,
con sentimiento y compás.
En el Salón Bruguera
disfraces y
cofias,
y en el Salón Flores y el Circo
Victoria,
el Baile Rosa.
También se sumó a la fiesta El
Bloque,
que después fue el Bar Europa,
donde la juventud disfrutaba
de la música y
la bromas.
Por las calles reían
figuras ingeniosas y traviesas,
con nombres grabados en la memoria
que aún tenemos impresa,
Cristóbal Linares, Enrique “La Currita”,
Eduardo “La Ministra”
Braulio Moreno, Dionisio
y Diego Fragoso
“El Patitas”
“Paquillo “El
Randi”, “El Caballita”
y Miguel
Delgado,
Manuel Pavón, Federico Sousa,
José García
y su
compadre Julito Toscano.
Emilio “El Chicha”, La Vieja,
El Pirulí
y Juan Pedro “El Vinagre”,
genios del disfraz
que al pueblo dieron su arte.
Década de Oro,
risueña y sin par,
donde el alma isleña
aprendió a soñar,
en un mar de
coplas
de verso y canción,
Carnaval
del Pueblo,
de amor y
pasión.
Los Pocholos 1934 Juan Figuereo Fernández
Ya conocemos a dos señoritas
que a los hombres
dicen que no necesitan,
son horrorosas
más que mi suegra,
pero en cambio
son muy buenas cocineras.
En las frituras
son las únicas maestras,
algunos platos
a la francesa
de huevos fritos
con patatas y salchichón,
y además de ese platillo
hacen otro más riquillo
que es tortilla de jamón.
La Escuela Moderna 1933 Rita Arnau
Por las fiestas del Rosario
un gran paraguas vino a esta población
que si no se marcha pronto
nos deja sin un botón.
Conocemos a una muchacha
que muy contenta se montó en el volador
y no pensaba la pobre
que iba a hacer la digestión.
A los gritos que ella daba
se paró el aparto
porque llegaba la mierda
a las puertas del Barato.
Los Representantes del Metrol 1936. Juan
Figuereo Fernández.
Se le cogió el tendón
a Pepe Garrapata,
se le puso la pierna
de hechura una alcayata,
y su mujer al verlo
al médico llamó
y esta medicina
fue
y le recetó
saca la catiga, la catiga, la catiga,
saca la catiga, la catiga, la catón, la
catón,
la mujer le daba unciones
por
encima del tendón,
saca la catiga, la catiga, la catiga,
saca la catiga, la catiga, la catón
a fuerza de darle unciones
por fin se le enderezó……., el tendón.
Los viajante de la crema SAM 1932 (José Manuel Sosa Rodríguez “Josélillo
El Cabo Tambor”)
El día de “To Santos”
le dio un patitieso,
a la moza que tiene
domingo “El Carrillero”,
la pobre media muerta
abría los ojitos
tenía más lagañas
que siete levantiscos.
Enseguida el doctor
le puso una inyección
y cuando se despertó
le preguntaron a Remedios
qué tenía de gravedad
y le dijo: “que había estado
con el potro en el corral”
7.- El
Carnaval prohibido.
¡Escuchad,
isleños!
Fueron años de luces, de letras ingeniosas y valientes,
de grandes coros, murgas y comparsas,
de pasodobles que cruzaban las calles
como barcos que navegan su alegría en lontananza.
Y aquellas coplas se truncaron de golpe,
rompiendo la calma,
cuando la Guerra Civil cubrió de sombras aquellas voces,
y el silencio se hizo dueño de la desesperanza.
Vinieron años duros,
de dolor y sufrimientos,
de abuso de poder y miseria,
de bocas cerradas y lamentos.
Más el
carnaval, aunque prohibido,
nunca abandonó el corazón de los isleños.
Porque
en cada casa,
en cada acontecimiento o reunión familiar,
siempre había quien recordaba una coplilla,
quien entonaba un pasodoble de aquellos lejanos días,
manteniendo viva la llama de lo prohibido.
Pasaron los años y en plena posguerra,
el hambre y la
necesidad se mezclaron con el miedo,
el trabajo, las alegrías y las tristezas.
Y en los años cincuenta,
poco a poco, el pueblo se atrevió de nuevo
a salir a la calle, sin máscaras aún,
pero con el mismo espíritu carnavalesco.
Así
nació el mamarracho,
símbolo de la dignidad del pobre y del ingenio,
realizados con retales de humor y
esperanza,
verdadera esencia del disfraz isleño.
En tiempos grises,
sin risas ni cantos,
ellos pintaron de vida la hambruna
y los quebrantos.
Manuel
Fragoso, “El Patitas”
¡valiente!,
alzó su disfraz,
con la sonrisa en la frente.
Paco Lociga,
genio y figura,
hizo del miedo
pura ternura.
Pepe Chalé,
con su arte sincero,
dio luz y ritmo
al disfraz callejero.
Manuel Yaque
“El Hormiga”,
pequeño titán,
repartiendo castañas
inundó la ciudad.
“Pedrucho”
Rodríguez,
con paso ligero,
siempre contando chistes
con gracia y
salero.
Paquito “El
Choquito”
la chispa encendida,
hizo del disfraz
su razón de vida.
Ramón “El
Cadáver”,
humor que no muere,
se reía del mundo,
aunque el mundo doliere.
Manolo Milá,
con temple y coraje,
le puso al disfraz
alas de viaje.
Manolo
“Rabasa”
con risa y con
guasa,
nos cambió el silencio,
por dulce fanfarria.
Antonio Sequera
“El Cochino”
de alma
sencilla,
trajo al carnaval
su mejor
semilla.
Joaquín
Terrada,
maestro y amigo,
nos dejó su arte
y su alma de niño.
Antonio
Rodríguez,
corazón humano,
fue del disfraz
un noble artesano.
Fermín “El Martiño”,
junto a su esposa Rita,
hicieron del miedo
una fiesta bonita.
y José María
Tavares,
sordo, mudo y
ciego,
barruntaba
los carnavales
y se disfrazaba como el primero.
Fueron la unión,
lazo y
esperanza,
para que los demás
tuviéramos confianza.
Y si hoy en la calle
se canta y se suena,
es por aquellas risas,
tornaron en
alegría sus penas.
Ellos tomaron la calle
con cuatro
trapos,
y los carnavaleros de hoy, les debemos,
nuestro respeto
y aplauso.
8.- Un
alcalde, resistencia y sentimiento.
Y cuando el miedo se disipó,
se volvieron a
pintar dos coloretes
y volvieron a cantar sin temor..
Surgió una figura que jamás se olvidará, la de Claudio Núñez García,
carnavalero noble, con pasión verdadera,
que en mil novecientos cincuenta y tres dio vida
al primer grupo de disfraces en la fiesta callejera.
“Las
botellas de Tío Pepe” dejaron su estela encendida,
y más tarde las carrozas que rompieron las barreras,
junto a Gabino Ignacio y Manolo “El Militar”,
en un carnaval que crecía con magia y con fuerza.
Ellos
hicieron famosa y feliz a aquella mujer fantasiosa,
la popular Cristina, quién en la ilusión de sus quimeras,
se cría eterna “Reina del Carnaval”,
subida en una carroza,
gracias a la jarilla de Claudio, que la nombró “emperatriz de la fiesta”.
Y
en 1954, Don Manuel Luis Gonçalves “El Carbonero”
se echó a la calle con la murga “Los Asturianos”,
cantando a la gran nevada
en febrero de aquel año.
“El día 20 de enero,
día de San Sebastián
a las dos de la mañana
ha
dejado de nevar.
tururú ru ru ru rurú
tururú, ruru rurú.
Con esa clase de pintura
se ven caricaturas más feas que un rayo,
esta mañana he visto a una
con la cara más dura que la de un caballo.
A algunas que les dan por depilarse
y tiene “to” la geta hecha “aguacache”
se ven por el paseo andar, “depilás”,
que parece el anuncio de jeta.
tururú ru ru ru rurú
tururú, ruru rurú.
Es de justicia, y por ello tenemos que resaltar el
gesto
de un alcalde, Don Juan Mirabent
Gutiérrez, que sabio y sereno,
en tiempos convulsos, fue permisivo con su pueblo,
y le tendió la
mano, tomando el pulso como regidor y buen isleño.
Los municipales cumplían la orden,
detenían a los mamarrachos y se los llevaban presos,
más al llegar al cuartelillo del ayuntamiento, sin desorden,
les dejaban abierta la puerta, para que fueran libres como el viento.
Una
dictadura en regla,
pero blanda con el sentir carnavalesco,
que no buscaba ni afrentas ni tretas,
solo disfrutar de la Fiesta de Febrero.
Y así,
entre arrestos y carcajadas,
los festejos siguieron su curso soñado,
pues ni barrotes ni amenazas
pudieron enclaustrar lo amado.
Y así, entre coplas y disfraces,
no hubo decreto capaz de detenerlo,
el Carnaval resurgió
porque nacía de la gente y la esencia del pueblo.
Hoy, cuando recordamos aquellos años,
sabemos que el Carnaval no fue solo una cuestión de alegría,
sino que también fue resistencia y sentimiento,
fue memoria, libertad e identidad de una mayoría.
¡Que nunca olvidemos y lo tengamos presente,
que el Carnaval pervive, vibrante y valiente,
gracias al
pueblo y a un alcalde, Juan Mirabent,
que lo defendieron con uñas y dientes.
Y los bailes renacieron de nuevo en el Hotel Isla
Cristina-Mataró,
el “Pato Azul”,
y en las viejas sociedades de siempre, La Unión y el
Círculo Industrial,
donde la música volvió a sonar como si el tiempo no
hubiera pasado.
Y de todas las
aquellas coplas y melodías,
una cruzó la barrera del tiempo,
pues se cantaba en casi todas las celebraciones:
“Isla Cristina Preciosa”
de 1935
con letra de Juan
Figuereo,
y
que cantaron “Los Cosacos”,
de Marcelino Fernández “El Zoilo” el gran maestro.
Y tan
profundo caló en el alma esta copla,
que en 1981, cuando Juan Figuereo agonizaba,
el Ayuntamiento lo proclamó Himno Oficial del Carnaval de Isla Cristina.
Isla Cristina Preciosa, Himno del Carnaval 1935 (Juan Figuereo Fernández)
Isla
Cristina preciosa
tierra
de nuestros amores
te
ofrendamos por hermosa
nuestras
más bellas canciones.
Nunca
te despreciaremos
porque
te falte la vida,
salvarte
procuraremos
para
verte florecida.
Un
fandango es tu agonía,
es
tu llanto de guitarra
tu
sufrir la rebeldía
de
un corazón de gitana.
Eres
joven y laboriosa
tu
no mereces sufrir los tormentos
de
una crisis que destroza
y
convierte tu sonrisa en lamentos.
Que
procuren los que puedan
solución
para tanta agonía
y
brindemos porque vuelva
a
este pueblo pronto la alegría.
Las calles volvieron a tener alma,
cuando el disfraz dejó de ser pecado,
para convertirse en bandera
del ingenio desbordado.
Volvió Don Luis “El Carbonero”,
padre de la murga
y los coros de campanilleros
con sus “Biosaquitos y Detergentes Los Tres Sietes”,
mientras una nueva generación, atrevida y luminosa,
tomaba las calles de Isla Cristina para no soltarlas jamás.
La agrupación Amigos de la Música
despertó las coplas dormidas,
trayendo los sones de viejos recuerdos
que encendieron la ilusión de los más jóvenes.
Así
terminó una etapa de resistencia,
de miedo vencido, de disfraz valiente y comenzó otra,
llena de orgullo, de música y memoria,
cuando el pueblo, harto de silencio,
volvía a mirarse a sí mismo para reconocerse.
Sonó
el reloj del recuerdo,
y en su campana vibrante,
se despertaron los versos
que dormían en el aire.
Un Parlamento de Coplas,
de colores y disfraces,
volvieron a encontrar su sitio
en el templo de los cantes.
¡Cuántos
años de silencio!
¡Cuántos sueños por contarse!
Pero
la juventud ardía
por cantar y disfrazarse
“¡Porque soñaba y anhelaba un concurso,
concurso de carnavales!
Y fue entonces cuando el eco
de las madres a pie de cuna,
que habían cantado mil nanas
de coros, comparsas y murgas,
encendió en muchos chiquillos
un fuego que no se apaga,
que es un veneno bendito
que nos abraza y atrapa.
Enrique Jabares Beltrán,
director con alma grande,
y Pepe Araceli, el verso
que emocionaba hasta el aire,
Miguel
Montera, José Borrero,
junto a “Pepe El
Comercial”
se reunieron con su gente
porque querían soñar.
Fueron al ayuntamiento
con el fin de entrevistarse
con Cayetano
Quintana,
concejal con buen talante,
y en un pleno, con recelo,
pero con valor constante,
dijo: Don Emiliano “¡Habrá coplas, sí señor,
aunque el nombre se disfrace!.”
Y así fue que aquel diciembre,
el veintidós, por más detalles,
Jerónimo Sosa anunciaba
lo que el pueblo soñó un martes:
“Bajo el signo navideño,
de aquella gala benéfica
se autorizaba un concurso
de coplas carnavalescas”
La noticia fue un delirio
que corrió por nuestra estirpe,
“porque un pueblo que trabaja
tiene
derecho a divertirse”.
Se reorganizó aquel sueño,
y se recuperó el Concurso de nuestro Carnaval,
y aunque “Fiestas Típicas de Invierno”
le pusieron
todos sabían quién andaba detrás de aquel antifaz.
Ya
lo dijo Don Emiliano (Los Chafalmejas 2010)
Yo, yo, yo, yo y yo,
Ya lo dijo Don Emiliano, que en paz descanse:
“que un pueblo que trabaja, tiene derecho a
divertirse”
Yo, también lo
digo yo, por mi inteligencia natural.
Y, lo tomé a
rajatablas,
desde entonces no trabajo porque me duele la espalda.
Yo, que me
afilié a un partido “pa” colocarme seguro
y vivo como un Marqués y no doy golpe ninguno.
Y yo, que decidí hacer una comparsa “pa” cantarte
tierra mía,
“pa” decirte que te quiero,
que es arte que se derrama
por tu mar y por tu cielo.
Y yo, un veleta y un Don Nadie,
que se va a comer el mundo
y se cree Manuel de Falla
al llegar los Carnavales.
Paparapapá, un Papa frita de Carnaval,
Paparapapá, el Chafalmejas va de Don Juan,
Paparapapá, y es que la mentira me da la vida,
y me embriago del aroma y la brisa del mar
mientras paseo por Isla Cristina.
Mientras paseo por Isla Cristina,
y me embriago del aroma y la brisa del mar
mientras paseo por Isla Cristina.
¡Chafalmejas!
9.- Etapa
Contemporánea.
Siete grupos, una noche,
¡y el teatro a rebosar!
“Los Yeyés de los 30”,
emblema de esta ciudad.
“Los Zíngaros”, “Los Cirujanos”,
y “Los Camareros” sin par,
“Las Arqueras”, “Los Escoceses”,
y aquellos Ye-yés sin Ley, de la Punta del Caimán…
Todos juntos disfrazados
con las coplas a porfía,
pisaron las tablas del templo
del recordado Gran Vía,
porque un pueblo abrazado
a su memoria no la calla,
y el que canta a su pasado,
asegura su
mañana.
Por eso hoy con alegría,
grito fuerte en este arranque:
¡Viva aquel primer concurso
y quienes fueron determinantes!
Que su eco se recuerde,
para siempre por tenaces
porque el carnaval que hoy tenernos,
nació gracias a todos ellos, a su Amor y a su Coraje.
Desperté del encanto (Sorpresa 1993)
Desperté del
encanto
y ya siento el
murmullo
tras las
bambalinas de este escenario.
Hoy he vuelto a
tenerte,
olvidado en el
tiempo
sufriendo día a
día muchos desengaños.
Sorpresas que
llegan de nuevo a mi vida
y poder cantar
junto a ti Gran
Vía.
Explosión de
alegría,
llegó mi
Carnaval.....
Carnaval
fantasía,
Carnaval mi
agonía,
Carnaval que
envenenas
y sorprendes
siempre con tu tradición,
que
es mi condena.
Cincuenta y ocho años
de sueños y enfados,
de luces y sombras
y cuartos de ensayos.
De música y coplas
de tipos y recuerdos,
de critica y sátira
y piropos al
pueblo.
Cultura
que se viste sencilla,
mientras los versos florecen
a porfía.
Trova de los isleños
que no se estudia ni enseña,
sino que se mama,
se siente y se
sueña.
Es tradición que se hereda
de padres a hijos
mientras que las costureras
dan vida a los
tipos.
Historia viva
con alma y
memoria,
Carnaval de Isla Cristina
grabado a nuestra historia.
Eres fiesta de la libertad,
del antifaz y del ingenio
donde la burla revive
al llegar febrero.
Cada máscara oculta,
y al mismo tiempo enseña,
que cada isleño
es una caja de sorpresas.
Y el Carnaval es también
un periódico cantado,
donde el pueblo proclama
su sueños y
fracasos,
donde el piropo y la crítica vuela,
valiente y sincera,
y la voz del humilde
se alza y prospera.
Grupos disfrazados,
actores por un día
que ocultan con harapos
sus penas y alegrías.
Eres crítica valiente
y a veces amordazada
por la autocensura impuesta
y el miedo a las
represalias.
Motor del comercio,
y del bar de la esquina,
lazo de unión y de los amigos
que disfrutan de la vida.
Y también es diversión,
alegría y sentimiento,
inspiración para los artistas,
llenos de arte e ingenio.
Y en lo social,
eres abrazo y encuentro,
de ese pueblo que olvida
y lleva sus penas por dentro.
Cincuenta y ocho años,
¡latiendo a este son!,
porque el carnaval no envejece,
es un verso y es canción.
El Carnaval es cultura y trabajo,
es la raíz y la
pasión
¡es un latido que suena a ritmo de caja y
bombo
muy dentro del corazón!
Explosión de
color y algarabía (Mojiganga 2005)
Explosión de
color y algarabía,
parlamento de expresión y libertad,
disfruto con la burla y la poesía,
la comedia, la mentira y la verdad.
La ilusión, una quimera, la fantasía,
el verso
hecho copla en un cantar,
soy bufón en esta farsa y un cuentista,
que se oculta por febrero en un disfraz.
Soy libre como la fuerza del viento,
inmenso y bravo como la mar,
soy dueño del corazón de este pueblo
y me meto por sus venas como veneno mortal.
Dueño de las calles,
rey del antifaz,
por mi culpa riñen, luchan y hasta se dejan de
hablar,
yo soy la cultura y la vulgaridad,
de todos me río, cuando llega el carnaval.
Grosero cuando quiero
y culto por demás,
soy Dios de
la burla,
un bohemio y un Don Juan.
¡Mañana será el día en que podréis llorar
pues, hoy está
prohibido
que lo ordena Don Carnal!.
¡Gigante y burlón,
gigante y burlón,
el bufón de don Carnal!.
10.-
Homenaje a la libertad y a sus valientes.
El carnaval ha sido siempre
un canto de libertad,
un refugio del alma,
un grito de verdad.
Aquí cada uno
mostró su camino,
su risa, sus penas
y su propio
destino.
Isla Cristina que es noble
y sincera,
siempre fue tolerante,
y de mente abierta.
En el Carnaval
no hay distinción,
porque reinan las rosas,
no la condición.
En tiempos de sombras,
de miedo y cadenas,
también brotaron jazmines,
lirios y azucenas.
Muchos valientes
rompieron su encierro,
buscando en la fiesta
hallarse en el espejo.
Vestirse de mujer
era un sueño prohibido,
pero el carnaval
les dio la vida y sentido.
Aquel volcán que guardaban
encerrado en el pecho,
en Isla Cristina
encontró su lecho.
Aquí, donde el pueblo
aplaudía
sincero,
brotó el respeto
más limpio y entero.
Mientras que en otros lugares
temían un castigo,
aquí fueron libres
y bien recibidos.
Paseaban en grupos,
con porte y donaire,
elegantes, alegres,
dueñas del desaire.
Siempre admiradas,
jamás humilladas,
y por el pueblo entero
fueron abrazadas.
Pepillo “La
Rubiana”,
valiente y risueño,
y Cristóbal “El Palomo”,
con vestidos de
ensueño.
“La Aviadora”, “El Peral”,
“La Escamúa” atrevida
y tantos valientes
que dieron sentido sus vidas.
“La
Camboria”, “La Paquita” y los hermanos
Cristóbal y
Emilio “Las Consumías”
que recorrían todo el pueblo
llenas de garbo y de bizarría.
Y de Huelva también vinieron
“La Moni” y “La
Lechuga”,
con una tropa de guapas,
llenas de ingenio y figuras.
Por la Gran Vía
desfilaban airosas,
llenando de encanto
las tardes
hermosas.
Y hoy, alzo mi voz
con profundo respeto,
por todas aquellas
de espíritu inquieto.
En ellos se encierra
el valor que atesoran,
y nuestra Zaida Romero,
hoy es su mejor
embajadora,
estandarte del “Orgullo”,
bandera encendida,
recibe este homenaje
y el respeto de tu pueblo: Isla Cristina.
Y fue Francisco
López Chaves,
quién con fe y pasión,
dio vida y forma
a la primera Coronación.
Hoy quiero recordarte, amigo Paco,
con cariño sincero,
por comenzar este sueño
carnavalesco,
porque a la mujer diste su sitio
y su gloria,
Reinas y Cortes de Honor,
que han dejado escrito sus nombres para la historia.
Con el eco de aquellos mantenedores famosos
que aún resuenan y nos emocionan,
entre las bambalinas
de un Gran Vía que aún nos aprisiona.
La voz de Manolito
Ríos
recitando con
el alma encendida,
sus versos llenos de fuerza,
elegancia y
simpatía,
poesía pura
que al corazón emocionaba,
con arte, garbo y señorío,
y que a todos enamoraba.
12:- El
renacer del Carnaval.
Y en esta etapa contemporánea
renacieron las
ilusiones
fue un volcán en erupción
entre compases y acordes.
La coplas regresan,
las calles se encienden,
y la fiesta isleña
de sus límites trasciende.
Vuelven las sonrisas,
el compás y el disfraz,
el Baile Rosa
y la Caseta del Carnaval.
Y en cada esquina un disfraz
producto de manos expertas
que en las mesas de camillas
cosieron las costureras.
Cabalgata y jolgorio,
Domingo de risas,
Lunes y Martes de disfraces
y Entierro de la Sardina.
Aparecieron los grupos bien
organizados,
los de Felisa Sacramento, Manolito Morán,
y Juani Morgado, Pepe García, Juanito Hermoso
y Antoñito
Germán.
“La Banda de
los Claveles”
y del
“Maestro Píris”
que convirtieron
nuestras calles
en un multicolor arcoíris
para llegar a nuestros días con “Las
Jardineras” ,
“Las Matildas” y “Las Fresitas”,
“Las Fashion” pintando el aire
de color y de sonrisas.
“Los Vergüenzas”, “Los Retales”,
“El Petacazo”, “Los Increíbles”,
cada uno con sus sellos,
eternos y visibles.
“Van
Latex”, “Los Reciclaos”,
“Los
Pejigueras”, “La Rebujina”,
llenando de colorido
las calles de Isla Cristina.
El “Club de
Gimnasia Rítmica”,
ARATI” y
“ASIDEM”
ejemplos de superación,
de participación y buen hacer.
Ángel “El Pollo” con la Peña “Tío Pepe”
y Antonio Fernández “Oli” el genio de las
carrozas
junto a Rafael
Medero y José “El Opá “ con el Dragón
que modelaron obras
esplendorosas.
Se crearon nuevas Asociaciones y Peñas,
El “Miércoles de Ceniza”, “La Higuerita” y “Los Gusarapos”,
engrandeciendo nuestra cabalgata
aportando ingenio, colorido y espectáculo.
El Gran Vía fue templo,
el Cine Victoria un clamor
y en una nave convertida en un Palacio del Carnaval
Isla Cristina vibró.
Y hoy, este teatro
es testigo y legado,
que guarda entre sus paredes
el duende de un artista enamorado,
Virtuoso de la
pintura, de la poesía y la escena
¡Horacio Noguera!
quién con su voz prodigiosa
dio calidad y señorío al Carnaval de esta tierra.
Tuvo que ser un domingo (La fábrica 2006)
Tuvo que ser un domingo
cuando el carnaval termina,
un domingo de Piñatas
cuando se acabó tu vida.
Puede que desde el Infierno
o en la Gloria Celestial,
te cubran las serpentinas
y un coro empiece a cantar,
para agradecerte tanto
como hiciste por tu pueblo
y por nuestro carnaval,
carnaval, carnaval, carnaval.
Y sé, que el artista que hubo en
ti
no se alejará de mí,
pues ronda por las esquinas,
en Carnaval y en la Cultura:
¡Artista de Isla Cristina!.
Y sé, que pudimos amarte y odiarte,
y hoy no sería de justicia;
olvidarte y no cantarte.
Lloré de pena ese domingo,
cuándo Horacio Noguera.
no se despidió siquiera y se marchó
Se fue el artista del pueblo,
¡tuvo que ser en febrero!,
ese que un día fue mi amigo, nuestro amigo.
A lo largo de los años, el Carnaval de Isla Cristina ha
sido una fuente inagotable de inspiración, de improvisación y de ingenio, donde
han destacando personajes únicos como Manuel Fragoso “El Patitas” quién desde
por la mañana, se paseaba por el pueblo e iba al mercado a realizar la compra vestido
de mujer. La constancia de Miguel Ortega “El Chuchú”, quién se vistió de Tarzán, y tras un infarto de miocardio, abandonó el hospital en pijamas para no
perderse su fiesta de alma. Los ingeniosos disfraces de Paquito “El Choquito” y “Paco Díaz “el de los huevos”, y la originalidad
de Emilio Castro que elaboraban sus
hijos, o aquel partido organizado en el
Paseo de Chocolate, entre Alfonsito el
arquitecto y Paquillo Pulgar,
cuando se enfrentaron en un partido de baloncesto, simulando al gran Tachenko y
Corbalán, o la guasa sin igual de mi
querido amigo, el incombustible Jesús
Monclova, quién lleva y vive el Carnaval como parte de su ser y es capaz de
transformarse en diferentes personajes varias veces el mismo día. Y tantos y tantos, que sería interminable
nombrarlos a todos….
El Carnaval se nos muestra con nombres propios, poetas y músicos del pueblo, compositores,
autores y gente sencilla que son capaces de emocionarse y emocionarnos.
Francisco Bueno Chalé,
de pluma sencilla y palabra sincera
que nos dejó para la historia
“La Higuerita Marinera”,
Wenceslao Ríos Mora,
el maestro infinito,
historia viva de la comparsa
y de talento exquisito.
A los que se les unen una estela
de nombres singulares,
que hicieron más grande
nuestros carnavales:
Juan Columé Millán
duende de la
murga y la comparsa
junto a Manolo Cabot
trovador del ingenio y la guasa.
José Biedma Viso, vendrán generaciones a beber de la historia
y te tendrán que buscar,
"enredao" en las líneas de tus libros
que escribiste del carnaval.
Bartolo Beltrán, Diego
Cárdenas,
Antonio Aponte, Carmelo “El Vergüenza” y José López
Borrero,
“El Finito”, María Cárdenas,
Custodio
Soarez, con todos ellos hay que quitarse el sombrero.
Los veteranos El Chupito, Diego
“El Mellizo”
Demetrio Paín y Don Luis “El Carbonero”
nos trajeron los carnavales de otra época
y nos enseñaron a vivirlos sin complejos.
Félix García “El Trapo”
y Manuel
Yaque Moreno,
incansables que se entregaron a la fiesta
con amor y por entero.
El genial Antonio Cárdenas
y su tío Juan “El Poeta Marinero”
letristas que enriquecieron a murgas y comparsas,
y que supieron llegar al corazón del pueblo
con versos trenzados
de amor,
pasión y destreza,
dejándonos
su fulgor
y su sapiencia.
El Gran Manuel
Rodríguez Mascareña,
José María Prieto
“El Vía”, Pacheco y Pepito “El Comercial”,
Aurelio
Jara, Eliseo Alfonso, Manolo Correa
y Juan
Antonio Orta “Cochero” Maestros del “Tata Chan”
Los hermanos Manolín y Eugenio Sosa,
entregados a la fiesta por entero,
quienes nos han dejado su mejor legado;
sus hijos Fran
y Eu, dos grandes carnavaleros.
Alonso Rodríguez Hachero y
Miguel
Gómez “Miguelín”, estandartes y banderas,
¡maestros! que sembraron las semillas,
con agrupaciones infantiles y fomentaron la cantera.
Juan Carlos Casado “El Pintao”,
Antonio
Aguilera “El Chica” y
José María Rivero Lagarejo,
directores, maestros y figuras indiscutibles
que han dado muchas glorias a nuestro pueblo.
“El Cano” de la Punta y su hijo “Lolo” Ramos,
siempre en la
brecha,
así como Jesús Vázquez y
Emilio Camacho,
y las incombustibles Ana Salas e Isabel María “Keka”.
Andrés Bermúdez y Miyi, Vito y Raya,
“El Colija”, “El Cepillo” y “El Jimeno”,
reyes de la risa y de la guasa,
en la modalidad
más difícil: ¡El Quinteto y el Cuarteto!
José Manuel Obiol ,
carnavalero y gran aficionado,
quien con su humor y su arte;
tenía el quinto “asegurado”.
Joaquín y Mauricio
con sus gladiadores
repartieron sonrisas
por todos los rincones.
José María “ EL Laga”
alma de los “Pasacalles
y los Agonía”,
todo corazón, un todo terreno
de esta fiesta de la alegría.
Emilio
Sandez, Antonio “Rodri”, Carmelo “El del Pipi”,
Juanan “El
Marques”, José Antonio Monclova y Pedro La Sinforosa”
que aportaron a la fiesta un aire fresco,
con murgas simpáticas e ingeniosas.
Los hermanos Rafa, Pepe y Antonio Cárdenas,
“de casta de les viene al galgo”,
virtuosos del doble sentido,
la ironía y el sarcasmo.
Fran Sosa,
Raúl Aponte, Mateo, José Luis López, Manuel
Rodríguez “Maska”,
y nuestros siempre recordados Jesús Biedma y Manolito
Beas,
Manuel Carrasco “El Lolito”, Carmelo
Vázquez Sacramento,
“El Gamba”, Manuel González “El Tubito” y Fernandito Aguilera.
Un ramillete de grandes autores
y directores de comparsas
que le han cantado a Isla Cristina
desde muy dentro del alma.
“El Tumbi” y Morilla, Natanael,
Peluki y Albertito,
Rafael Rodríguez “Fae”, Francis Acosta,
Manuel y Carlos Columé y Servando
Cárdenas,
almas de las murgas, valientes e ingeniosas.
Migue y
Félix de Antílopez, José García, Eu
Sosa,
Emilio
Bogarin y Juan Venegas,
Ángel Alonso,
Agustín “El Pijamita”, Manuel Galloso,
Juan Salas, la
saga de los Rendón, Pepe, Antonio, Raquel
y Ramón Contreras.
Autores de una generación
que han cantado a nuestra tierra
plasmando en sus repertorios
lo que el corazón encierra.
Y la juventud de Fran Millán y Jesús Rodríguez, Jesús “Peré”,
“El Fonta” y Antonio Correa a todos ellos mi respeto,
por mantener viva la fiesta y la pasión
con tanto
cariño y desvelo.
También mi reconocimiento a las agrupaciones
callejeras “El Mosquerío”
porque guardan la autenticidad y el alma de la fiesta,
con Juan Carlos
Vélez a la cabeza, y la murga de Manuel “El Tubito”,
a las que se le
unen este año dos coros “el de los
hermanos Jabares” y el de José Alfonso
Jara Biedma.
Y a los que no he nombrado por olvido u omisión,
a todos,
desde el máximo de los respetos,
pido perdón.
Hoy he querido ser la voz
y la memoria,
de un isleño sencillo como ustedes
que lleva en su sangre metida las coplas,
las de aquel niño
que soñó disfrazado de betunero
y se coló en un cuarto de ensayo
atrapado por febrero.
Carnaval de
Isla Cristina,
que se mete por las venas,
que nos sube a los altares
y que también nos condena,
eres copla y
alegría,
armonía y sinsabores,
tradición que hemos “mamao” del pecho de nuestras madres,
con nanas desde la cuna a ritmo pasodobles.
14.- Un
pregón cargado de crítica.
Cuando
estaba elaborando este Pregón, un amigo me sugirió, “que no podía faltar la
crítica y que debería dar un poquito de caña”.
Mi
respuesta fue contundente y clara:
“Para las criticar y dar caña, ahora
comienza el concurso,
de las Murgas, los Cuartetos, los Coros
y las Comparsas,
ahora es el momento,
y aquí en este escenario es “donde se
lavan las canastas”.
El Pregón es otra cosa, amigo,
es un grito y el anuncio de nuestra
fiesta,
y los trapos sucios se lavan en casa.
por eso: “Que se hundan los cobardes que se imponen la
frontera
en lo que su pluma escribe en tiempos de libertad,
quien grita y no dice nada y vive como sanguijuela,
pregonando cantiñuelas y dicen, sin decir “na”.
15.-
Agradecimientos.
Quiero
aprovechar este momento para dar las gracias a la Junta Directiva de “Los
Espaciales” a su presidente Mateo Rodríguez, por este privilegio inmenso, que
me habéis otorgado de anunciar y pregonar nuestro carnaval, en un año tan
especial como son las Bodas de Plata del Pregón.
Saludar también al Sr. Alcalde Don Jenaro Orta, a la Delegada de Festejos Doña Mari Carmen Beltrán, a la Corporación Municipal y como no, a mi querido amigo y presentador Don Miguel Gómez Martínez, mi gratitud sincera, enciclopedia viva de nuestra fiesta, el niño de los Ye-yés de los años 30, el de Mariquita Piris y Miguel Montera.
A las Reinas
Juvenil e Infantil de nuestro Carnaval, a sus preciosas Cortes de Honor. Disfrutar de esta bonita y maravillosa
experiencia que nunca vais a olvidar.
Gracias
también a mis hijos Paloma y Francisco
y a mi esposa Aurora, por
aguantar y entender la afición de un carnavalero
a lo largo de tantos años, sobre todo,
en la ausencia de los meses de ensayos,
por eso, hoy quiero brindarte este pasodoble, con música de Juan Carlos “El
Pintao”, y que escribí en 1997 tras el nacimiento de nuestra hija Paloma.
Va dedicado
también, a todas vosotras, mujeres y madres.
La fecha se
cumplió (De Antaño 1997)
La
fecha se cumplió,
ya
se acerca el momento que tanto anhelabas,
pronto
darás a luz,
ese
hijo sagrado, regalo bendito que alegre la casa.
La
fecha se cumplió,
y
te has puesto nerviosa, pensando en el parto
y
las dudas te embargan,
¿será
hembra o varón?,
¡que
sea normal Señor, mi niño de mi alma!.
Nueve
meses sintiendo latir un corazón,
ilusionada,
engendrando
el fruto del amor
en
tus entrañas,
descubriendo
experiencias, y encontrándote
con
la esencia pura de mujer,
dando
vida al misterio divino de un nuevo ser.
¡Empuja
con fuerzas,
respira
profundo, venga que ya asoma!
se
parece al padre, tranquila mi niña:
dice
la matrona.
Y
entre el miedo y la alegría, llorando vendrá,
llanto
de la vida y la madre suspira:
¡por
Dios cómo está!
Para
fundirse en un beso
lleno
de felicidad
al
ver que se ha hecho madre
y
que lo puede abrazar.
Gracias
mujer, te doy gracias, mil gracias,
por
regalarme tu esfuerzo
y
por parir mi misma sangre,
¡Cuánto
te quiero!.
16.- Vayan
para todos mi reconocimiento.
En este
escenario, hoy no podían faltar los directores con los que he compartido tantos
bonitos e intensos momentos, a lo largo de tantos años, mis amigos:
Manuel Rodríguez “MasKa”.
Raúl Aponte.
Juan Antonio Orta “Cochero”.
Juanan “El Marqués”.
Carmelo Vázquez y José María Rivero.
Juan Carlos Casado “El Pintao”
y el maestro Wenceslao Ríos.
Para todos
ellos mi reconocimiento.
También un
recuerdo para los entrañables Paquito
Bueno y Alonso Rodríguez Hachero, quienes deben estar en un palco del cielo
disfrutando de desde la Gloria este momento.
Un aplauso
para ellos….
17.- El
Carnaval e Isla Cristina.
Tras la
transición democrática, muchas localidades se subieron al carro de las
libertades, en algunos pueblos se recuperaron muchos carnavales y otros, se los inventaron.
El Carnaval de Isla Cristina
no fue producto de la transición,
ni de ningún invento político,
ni organización.
En su origen fueron
empresarios y mecenas,
resistió a la dictadura
y aprendió a convivir con ella.
Organizado por el Ayuntamiento
desde las diferentes Comisiones de
Fiestas,
por la ACI y la FIPAC,
el carnaval siempre ha sido del pueblo,
nació del pueblo
y pervive por el pueblo.
Mientras quede una voz que se atreva a cantar,
una máscara que se eleve al cielo,
una mirada cómplice y escondida,
una causa para festejar o cantar una
injusticia.
Mientras Isla Cristina siga latiendo en febrero…
nuestro carnaval —como la vida— será eterno.
Si pudiéramos recoger todas las coplas cantadas a lo largo del tiempo,
no habría libro que agrupara tanto sentimiento.
Porque no existe voz más libre que la del carnaval,
esa voz nacida del pueblo llano,
que no obedece a tinta ni a imprenta,
sino al pulso invisible de la memoria compartida.
El Carnaval es una organización desorganizada,
no se encorseta, no se inventa,
no se ordena, no se decreta.
El carnaval se mama desde la cuna,
se aprende en la calle,
se guarda como una herencia,
que despierta cada febrero
como un latido antiguo que cada año vuelve a reinventarse.
Es tradición que camina,
es una historia escrita por muchas manos,
donde todos somos protagonistas de lo efímero,
en los ensayos que huelen a complicidad,
en los disfraces que nacen al calor de las peñas,
en los “pitiscos” donde las risas
sostienen el tiempo.
Y mientras damos vida a lo que pronto se deshará,
honramos a quienes nos dejaron su esencia,
tendiendo un puente de coplas
entre el ayer, el hoy y un mañana.
A veces, incluso cuando nos falten fuerzas,
la costumbre y la sana rivalidad nos empujará suavemente por la espalda…
y entonces, el milagro sucederá
y todo se convertirá en magia.
Magia antigua,
magia femenina,
magia de manos que cosen, que crean y sostienen.
Porque en Isla Cristina la mujer
no esperó su sitio:
ya estaba en él.
Pionera y silenciosa,
visible y esencial,
con alma en las agrupaciones, en los tipos y en los cortejos,
o en esa otra trastienda sagrada de las
fábricas y charangas con olor a salazón y a salmuera.
Mi gratitud a la Peña
Los Espaciales
por este honor que brilla como un faro
en el veinticinco aniversario de este Pregón.
Mi respeto y admiración al Pito de Caña,
Don Eugenio Sosa Lagarejo,
que guarda en su trayectoria
la dignidad de nuestra fiesta.
Mi amistad y mi afecto a todos vosotros,
parte de mi vida carnavalesca,
por tantos momentos hermosos arriba de un escenario
cargado de ilusiones y llenos de
sacrificios por nuestra fiesta.
Porque aquí todo se hace desde el amor más profundo y sencillo.
El carnaval de Isla Cristina
es un museo efímero lleno de luz,
que explosiona en un Concurso,
se desborda en la Gran Cabalgata,
camina por sus días grandes de disfraces
y muere un Miércoles de Ceniza,
para resucitar cada febrero
como un Ave Fénix de salitre y esperanza.
En mis letras siempre te vi Isla Cristina,
como una mujer,
idealizando tu cuerpo, y amándote barrio a barrio,
y aprendí — a golpe de copla y de vida—
que las palabras sin música se las lleva el viento,
también me equivoqué muchas veces,
dando siempre un paso al frente
ante la falta de compromiso,
y la desidia de mucha gente.
18.-Que
comience la fiesta.
¡Abran los sentidos,
déjense llevar por la algarabía,
disfrutemos del pitisco con los amigos
y vivamos la
fiesta con alegría.
¡Que afinen las guitarras
y las voces comiencen a calentar!
¡Jóvenes, cuidad de este legado,
porque que guarda la esencia de lo fuimos, y de lo que mañana vendrá.
¡Cantad nuestras coplas,
comencemos a soñar,
porque un pueblo que no sueña,
nunca podrá avanzar.
¡Que comience la Fiesta,
vamos a disfrutar
que la vida son tres días
y ha llegado el Carnaval!
Popurrí de estribillos
ALEGRANDO
CORAZONES
Soy payaso,
soy payaso,
navegante
de color y
fantasía,
soy payaso,
soy payaso que
entre luces
voy repartiendo
alegría,
soy payaso,
que catando
siempre entrega
el corazón,
siempre,
siempre,
cantaré en
Carnaval.
Yo soy un payaso
que sueña,
que ríe
cantando, su llanto,
y he “enterrao”
mi vida
creando
sonrisas,
sembrando
ilusiones.
Sé de personas
que en Carnaval
viven alegrando
muchos corazones.
SORPRESA
Mi tierra,
es un mundo de
locos que canta.
Sorpresas te
brinda mi comparsa
y “pa”
arrancarte a ti las penas,
quiero, quiero,
besar tus aguas.
LOBO DE MAR
Si viro a babor,
se me va la vida.
Si viro a
estribor, me tiembla el timón.
Y sin rumbo fijo
el viento me lleva hacia la deriva
“pa” encallar en
Isla Cristina; donde tengo el corazón
BENDITA LOCURA
Si quererte es
mi locura
y amor puse en
cada rima,
por querer darte
una rosa
me pinché con
sus espinas .
Aquí me tienes
mi cielo
“Colaíto” por
tus huesos
delirando, Isla Cristina.
EL CASINO DE LOS RICOS
Mi fortuna es sentirte y soñar a la luz luna,
respirar, ver tu puerto, tu mar
y perderme en tus dunas.
Embriagarme de tu claridad,
ver tu ría y los barcos llegar,
ver el sol como muere junto a la sal de los esteros…….
¡“Pa “que quiero más riqueza que vivir bajo tu cielo!
LOS CHAFALMEJAS
Tikitikitikitiki,
Takatakatakataka.
¿Si hay que morir por ti? moriré.
¿Sí hay que trabajar? ya veré.
Que el brazo me
duele darme muchos golpes de pecho,
Isla, ¿de qué te
quejas?,
si lo que sobra
aquí; son muchos “Chafalmejas”.
Cuarteta popurrí
Marejada
¿Quién diría,
que una reina un buen día te bautizara?
¿Quién diría,
que un temblor de tierra a ti te levantara?
¿Quién diría,
que desde el fondo del mar un día brotaras?
¿Quién diría,
fuera por culpa de una gran marejada?
¿Quién diría,
que un Rosario sea centinela y guardiana?
¿Quién diría,
que te quieran y solo sea con palabras?
¿Quién diría,
que en noviembre a ti los Santos te alumbrara?
¿Quién diría,
que la suerte te sonría siempre de espalda?
y desde el fondo
del mar un día brotaras
y desde el fondo del mar un día brotaras……..
