Artículo publicado en el Periódico La Higuerita 15-3-2024
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José Oliva Castilla |
No son muchos los artículos especializados en arte cofrade, los
que se han escrito y dedicado a poner en valor la figura de este gran artista,
escultor, tallista, dorador, pintor, imaginero, retablista, artesano
de muebles y restaurador en su última etapa, tan cercano y vinculado a Isla
Cristina.
José Oliva Castilla, según dicen, nació de forma
circunstancial en Sevilla el 10 de julio de 1918. Oriundo de Villablanca, de donde eran sus
padres, su infancia la vivió en Isla
Cristina, localidad en la que su padre, José Oliva Gómez, era el administrador
de la fábrica de la luz eléctrica “La Isleña”, y además, fue el primer Hermano Mayor efectivo de la
Hermandad de Ntro. Padre Jesús del Gran Poder desde su fundación en 1921 hasta
1928.
Oliva, desde muy niño sintió la llamada del arte, trasladado a Huelva, comenzó su vida artística en el Ateneo de Huelva, teniendo como compañeros, entre otros, a los pintores Mateo Orduña y Antonio Brunt en la Academia San Cristóbal, centro cultural y artístico de la ciudad en aquella época. En la década de los cuarenta realizó conjuntamente algunos trabajos con su gran amigo el escultor ayamontino Antonio León Ortega.
En Huelva conoce a la que luego sería su esposa, Ángeles
Sánchez Conejo, madre de sus dos hijas, Rosario y María de la Cinta,
dedicándose por entero a la creación artística, destacando por su gran calidad
y la recreación de los volúmenes en sus tallas que la hacen tan
características, así como el dulce tratamiento que imprimía a las caras de los ángeles
y querubines de sus tallas.
En la ciudad de Huelva, destacan también dos grandes tesoros que actualmente se conservan como son el imponente paso de la Oración en el Huerto, el cual, talló de noche y de día para que saliera en la Semana Santa de 1943; en 1944 talló el antiguo paso de las Cadenas de la Hermandad de Los Judíos, que desgraciadamente desapareció en 1961 ante su mal estado de conservación, entre los años de 1947 a 1954; realiza el paso de la recién fundada Hdad. de Jesús de las Penas en sus Tres Caídas, magnifico y esplendoroso.
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Paso del Santo Entierro de Isla Cristina |
Fue en 1957, cuando en su taller instalado en Isla Cristina, tras
muchos meses de trabajo, realiza y se estrena aún sin dorar la obra cumbre de
la Semana Santa Isleña, contratado1 por la Junta de Gobierno presidida
por su Hermano Mayor Jesús Díaz Sousa, y
la que quizás, más alegrías y reconocimientos le dio a lo largo de toda su
vida, al ser valorado y reconocido tanto por la hermandad, como por las
autoridades locales, así como por la
toda la población isleña, el paso del
Santo Entierro, en la que dejó su impronta y un estilo neobarroco con un gusto
exquisito e inusual, ya que la preciosa urna ovalada del Señor, es portada por cuatro
ángeles que rompen la ortodoxia y la sobriedad de un paso fúnebre, rematada por
una pequeña imagen que representa la Fe, con cuatro faroles de cuatro brazos, donde
destacan las cartelas con motivos de la Pasión,
flores talladas y cabezas de angelitos celestiales que sobresalen y
destacan en el esplendoroso dorado. Pepe
Oliva, a lo largo de toda la realización, contó con un buen equipo de
colaboradores en su taller, entre los que se encontraban entre otros, el
tallista Manuel Domínguez3,
quién había realizado en 1941 el
nuevo paso para Jesús del Gran Poder de Isla Cristina.
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Urna para el Señor del paso del Santo Entierro Foto: Joaquin Cristóbal |
La realización del paso del Santo Entierro tuvo varias
ubicaciones a lo largo de todo el proceso: los bocetos2 se dibujaron
en la pared de una pequeña charanga en la Calle San Francisco, pasando por la
fábrica de Cabot4, y la mayor parte de su realización se llevó a
cabo en la C/ Catalanes, lugar donde estuvo ubicada la iglesia provisional de
Ntra. Sra. de los Dolores y que quedó vacía a partir de diciembre de 1954 por
la bendición del actual templo.
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Paso del Santo Entierro expuesto en su Casa de Hermandad. |
Otras obras que quedaron para la posteridad son el antiguo mobiliario de la alcaldía de la ciudad,
que hoy se encuentra en la sala noble de la biblioteca “Casa de Román Pérez”,
el retablo del “Señor de La Mulita”, el retablo de la Capilla de la Stma. Virgen del Carmen
realizado en Valverde del Camino pero que finalmente fue enriquecido por él, los
confesionarios de la Iglesia parroquial de Ntra. Sra. de los Dolores y algún
que otro objeto que realizó para familias isleñas, y así como la imagen de la
Stma. Virgen del Carmen de la Parroquia de Ntro. Padre Jesús del Gran Poder. También,
se le atribuye, aunque no existe constancia escrita, las cajoneras talladas
de la sacristía de la Parroquia de los Dolores.
De sus gubias salieron muchas obras de arte para numerosas localidades,
pasos, esculturas, imágenes, retablos,
altares y mobiliario. Su estilo es inconfundible y de una calidad absoluta, de la que nadie puede dudar.
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José Oliva, realizando uno de sus trabajos |
Para Sevilla también realizó el retablo del Señor de la Salud “Los Gitanos” en la Iglesia de San Román, y en Tarifa
(Cádiz) realizó bastantes trabajos a hermandades vinculadas a la almadraba; los
pasos de la Cofradía del Stmo. Cristo del Consuelo y de la Hdad. del Nazareno, una réplica de la Virgen de La Luz, patrona de
Tarifa, para la familia Labao y una
puerta con un guerrero para la familia Catalá, también realizó otra imagen
de la Virgen de La Luz, para ser venerada en el Santuario de la Virgen de
África por los miembros de la Colonia Tarifeña, así como un paso para el Santo
Entierro de Ceuta. También en madera de cedro, realizó una pequeña replica de la Virgen Santa María de
África, Patrona de Ceuta, que fue regalada al General Francisco Franco,
quedando instalada en el Palacio del Pardo.
José Oliva, fue un hombre de una fuerte personalidad, autodidacta,
un estudioso de la materia, un artista y un bohemio culto y enamorado de su
trabajo al que según cuentan, era capaz de renunciar al dinero, por ser fiel al
diseño de su obra, que para él, siempre era imperfecta y con un estilo según él
decía, que seguía una línea clásica pero con una tendencia naturalmente
personal.
Acabada su etapa en Tarifa y decaer el trabajo, las
circunstancias económicas por la que atravesó España durante los años sesenta y
setenta, lo obligaron a emigrar a Bruselas junto a su familia, donde durante 22
años trabajó como carpintero tallista y restaurador de muebles, relacionándose
con coleccionistas y anticuarios donde también expuso sus obras con un gran
éxito de crítica y venta, pero a pesar de ese reconocimiento por sus obras, la
nostalgia y el amor a su tierra, además de la enfermedad que padecía, le hizo
volver a Huelva, donde vivió los últimos años de su vida, falleciendo el 27 de
agosto de 1991 a la edad de 73 años.
Don José Oliva Castilla, el artista de la talla y los
volúmenes, quién no solía firmar sus
trabajos, quien destacaba por su modestia, su llaneza y su don de gentes y que
era capaz de convertir una simple pieza de madera en una obra de arte con unos
hábiles golpes de mazo, gubias y formones, quien
dio sus primeros pasos y correteó en su infancia aquella Isla Cristina de
principios del siglo XX, “pueblo5
que se honra con contarlo entre sus naturales, porque… es casi de aquí……..
Presto estuvo el genial artista a hacerlo, desatendiendo otros trabajos de
Huelva y Sevilla. Porque era Isla Cristina, la cuidad de sus amores quién de él
necesitaba y había que darle preferencia. Sin pérdida de tiempo se
trasladó aquí para hacer la obra y aquí
está y aquí reside y aquí permanecerá hasta dar fin de cuanto se refiera a su
compromiso”.
1, 2, 3.- Dato
aportado por Enrique Bogarin Díaz
4.- Dato aportado
por Manuel Hernández Cabot
5.- El artista José
Oliva. LA HIGUERITA 1-4-1957
Bibliografía:
- Archivo Cofradía Stmo. Cristo del Consuelo, Ntra. Sra. de las Lágrimas y San Juan Evangelista de Tarifa.
- Familia de José Oliva Castilla. Reportaje del programa “La Rebujina” de Teleonuba, emitido el 14-01-16.