sábado, 7 de febrero de 2026

PREGÓN DEL CARNAVAL DE ISLA CRISTINA 2026 - FRANCISCO GONZÁLEZ SALGADO

           

PREGÓN

DEL CARNAVAL

ISLA CRISTINA  2026

 

Francisco González Salgado

25 de enero

 


1.- Ha llegado el pregonero. 

 

2.- Llegaron por mar.  

 

3.- Memoria bendita.

 

4.- Entierro de la Sardina.

 

5.- Las ordenanzas y normas.

 

6.- Etapa dorada.

 

7.- El Carnaval prohibido.

 

8.- Un alcalde, resistencia y sentimiento.  

 

9.- Etapa Contemporánea.

 

10.- Homenaje a la libertad y a sus valientes.  

 

11.- Coronación y mantenedores.

 

12:- El renacer del Carnaval.

 

13.- Fuente inagotable de inspiración.

 

14.- Un pregón cargado de crítica.

 

15.- Agradecimientos.

 

16.- Vayan para todos mi reconocimiento.

 

17.- El Carnaval e Isla Cristina.

 

18.- Que comience la fiesta.

 

 

 

 

1.- Ha llegado el pregonero.                               




 

 

¡Señoras y señores,

damas y caballeros,
hagan volar su imaginación,

que ha llegado el pregonero!

 

¡Rebusquen en los baúles

y saquen los cuatro trapos,

las máscaras y antifaces,

que duermen en los armarios!

 

¡Denle vida al mamarracho,

que manda la tradición,

que no hay Carnaval más puro,

 que el brota del corazón!

 

¡Ha llegado el pregonero!,

 mi nombre es Paco González,

el “Paquito de la Fulgen”

por si ustedes no lo saben

 y de Cristóbal,  el del “Bar Paquito”

que también tiene su parte.


Mi nombre completo es:

Francisco González Salgado,

y para mayor concreción,

pregonero me han nombrado,  

la Peña “Los Espaciales”,

   ¡qué tranquilo se han quedado!   

 

Vengo a este púlpito del pueblo,

con coplas por equipaje,
más de treinta carnavales

guardados en mi ropaje.


 

Desde niño me embrujaron

los sones de aquel  disfraz,
de “Golfillo Betunero”

 y mi voz quedó prendida al alma del Carnaval. 

 

 

¡Que redoblen las cajas por las calles,

resuenen bombos y platillos

a ritmo de pasacalles

mientras cantan los chiquillos!  


¡Que  afinen las guitarras,

 con mil  acordes bonitos

y los poetas escriban   

versos libres y sencillos!


Los coros,  barcos al viento,

con el empuje de antaño,
y las murgas que nos pinten

 una sonrisa en los labios.

 

¡Qué decir de los cuartetos,

juglares del arte e ingenio,
que hacen del oficio más fino

un carnaval siempre eterno!

¡Qué deslumbren las carrozas,
que emocionen las comparsas

que el arte fluya y rebose

con coplas que lleguen al alma!

 

“Tú sabes que yo soy un trovador de carnavales

y me oculto tras los versos de un poema

envuelto siempre entre las mentira y las verdades

sabiendo que tu amor cautiva y me condena”.

 

 

 

 

Ser pregonero es una locura,

un deber y una alegría,
es rememorar la historia

de esta fiesta genuina.

 

 

Es sentir que cada copla,  

nos recuerda lo que somos,
un pueblo lleno de arte y de sarcasmo,

 y que adora al Dios Momo.

 

Hoy,  yo me quito el sombrero,

y me planto en este templo,
para gritar a los vientos

lo que late aquí en mi pecho.


Que el Carnaval es Cultura,

es Teatro y es Poesía,
un Parlamento de Coplas

y su magia nos atrapa para el resto vida.

 

¡Que comience la función,

que la fiesta está servida!
¡Que viva siempre el ingenio,

y la risa compartida!

Porque no hay mayor honor

que cantarte tierra mía

y pregonar a los vientos, 

el amor que por ti siento Carnaval de Isla Cristina……

 

 


 

2.- Llegaron por mar                                               

 

  

Acércate niña,

ven y dame un beso

que traigo mil versos

y siempre la rima acaba en:  Te quiero.

 

¡Acérquense y vean

a este juglar

que trae mil historias

que os hará soñar…

 

Adentrémonos en el pasado,

volvamos al origen,

comencemos a soñar…

 

 

Comparsa “De Antaño” 1996      (1 Re menor)

 

Llegaron por mar

del levante de España en barquillas

y en poniente encallaron sus quillas,

negro fango con olor a sal.

 

Arena y zapal,

rodeada de islotes y marismas

entre juncos sembraron sus vidas

y en las chozas salaron su pan.

 

Fue pasando el tiempo

y aquel pocito junto a una higuera,

fue manando savia de sus entrañas sin descansar

y siempre, bebí el ejemplo de aquel Faneca

que se vio solo ante la miseria

y un manantial se supo cavar

y siempre bebí el ejemplo de aquel Faneca

que con sus manos abrió la tierra

dándole nombre a este lugar………….

 

 


 

3.- Memoria bendita.                            


El padre José Mirabent,

en su memoria bendita, nos describe,

como al finalizar la temporada de la pesca de la sardina

desarmaban las barcas por las fechas de Carnaval.

 

Porque en cada ancla rendida

y en cada vela plegada,

nos quedó escrita la historia

y un destino unido al mar.

 

Cataluña y La Higuerita

al compás del Carnaval

nos impregnó de salitre,

 de agua, de viento y de sal.  

                                          

Los tatarabuelos  “Los trovadores” 1970  (Jacinto Cañete) (Re menor)

                                                                

De playas de Caldetas

a Punta del Caimán

un puente de dos siglos

vamos a levantar.

 

Nuestros tatarabuelos

hablaban catalán

de Mataró vinieron

y aquí quedaron ya.

 

Apellidos con historia

de nuestros antepasados

siguen en su trayectoria

viéndose multiplicados.

 

Los Arnau y los Faneca,

los Munell y los Lluyot,

los Abreu, los Torregrosa,

los Llobell y los Cabot

 

Un lazo de amistad

la historia nos legó

honremos nuestro origen

cantando a Mataró.



          

Con sus barquillas de velas

y un acento catalán,

huyendo de Montegordo

 aquí forjaron su hogar.

 

Explotaron el comercio

de la espicha y salazón

y así nació La Higuerita,

y así nació este rincón.

 

Con mucho trabajo,

un pozo se hizo

junto a aquella higuera

que nos dio cobijo….

 

No tardó en divulgarse la noticia

y llegaron marineros y toneleros

con sus familias

de la tierra hermana lusitana

con el alma echa fado y melancolía.

 

¡ay, bendita mano de obra…!.

 

 “La Fábrica”  2006

 

 

Ayamonte y La Redondela

se disputaron su suelo y su riqueza,

y un cura ilustre levantó una iglesia

y un cementerio entre la maleza.

 

Las familias se multiplicaron

                 y las fábricas llenó de gente,

las almadrabas, los galeones y los vapores,

a este rincón hizo más alegre.

 

 Y, del levante de mi Andalucía,

jornaleros de la mar

llegaron desde Almería

a las Puntas del Caimán y del Moral.

 

De Almería llegaron a este rincón

para buscarse la “vía”.

De Almería,

a un paraíso de retamas y playas de arena fina.

De Almería, con acento “levantisco”,

un “puñao” de familias

aquí dejaron “sembrá”

la semilla de su sangre

junto a la Virgen del Mar,

y con la Virgen del Carmen

y la Virgen del Rosario:

son el timón que nos protege en alta mar.


 

 Y así se escribió la historia entre suspiros,

doscientos setenta años de sacrificios,

las fábricas crecieron,

las familias se unieron,

y cruzamos nuestra sangre y los “apellíos”. 

 

Las mujeres a las fábricas de noche y día

y los hombres a la mar a pescar sardinas,

con las manitas “encallás”

“jartitos” de trabajar,

estibando el oro azul que nos dio la vida. 

 

Y a sus pies, un brasero hecho de cisco,

 luchando contra el frío y la humedad;

una prensa, una pila de sal,

sardinas en la “bancá”

y las manos artesanas de Isla Cristina.  

 

 


Más el destino dispuso
que muchos quedaran aquí,
en esta Isla bendita,
donde el sol besa El Cantil
bautizada  La Higuerita.

 

 

Y creció la población,
mezclando amor y sudor,

trabajo, sal y alegría;
qué noble mezcla, surgió.  

 

Llegaron manos valientes,
levantinos y portugueses,
y el mar, con su movimiento,
nos trajo cultura y acentos,

de otros pueblos diferentes.

 

Cádiz tendió su corriente,
y las aguas se hermanaron  

en el siglo diecinueve,

con sus coplas de ida y vuelta

mientras jalaban las redes.

 

 

De Vila Real a Olhão,
y de Tavira a Loulé sonaba,
la risa, el canto y el paso
de quienes nunca olvidaban
que en el alma marinera
está la fiesta impregnada.

 

 

Desde Sitges a Mataró,

y también Canet de Mar

nos trajeron sus costumbres

y una forma genuina y sin igual

 

y acabada la alegría,

y muerto ya Don Carnal,

¡Enterraban la sardina!,

y tirándola a la ría, decían:

¡“Don Carnal, Don Carnal,

devuélvenos más sardinas

cuando vayamos a pescar”!

 

4.- Entierro de la Sardina (Parodia)                 

      

 

Ya vienen los carnavales

la fiesta de las mujeres

y el que no tenga novio

que espere al año que viene.

A la jota a jota

yo te la pegué,

yo me fui con otra

y a ti te deje……..

San Sebastián de Vizcaya

Patrón de La Redondela

tiene los “guevos” de palo

y la “picha” de madera.

 

Pregonero: ¡Bueno, bueno!, ¿pero ustedes quiénes son?

1.- Viuda: ¿Cómo que quiénes somos?,  ¿Qué quiénes somos?

¿Quién eres tú?

Pregonero: ¡Yo,  yo soy el pregonero del Carnaval!

2.- Viuda: ¡del Carnaval,  pregonero del Carnaval!

¡Aquí cualquiera es pregonero!

                                 1.- Viuda:     ¡Mira, artista!

te vamos a explicar quienes somos

a ver si te enteras, “Paquito de la Fulgen” y lo explicas en el pregón.

 

 

Nosotras somos las viudas,

las de siempre, las de antaño,

te lo explico en un minuto,

la que con  ropa de las abuelas y cuatro trapos,

escondíamos las penas, las miserias

y disfrutábamos.    

 

2.- Viuda: Voy vestida de viuda,
de negro, pero encendida;
y aunque llore por costumbre,
los gritos me dan la vida.

Dicen que entierro maridos,
¡y mira que yo tengo historia!
que me río de mi pena, y la guasa me da vida

desde que tengo memoria.

 

1.- Viuda: Soy la madre del disfraz,
la chispa que nunca falla;
sin mí no hay entierro mordaz,
ni carnestolendas que valga.

2.- Viuda: Que otros se vistan de largo
con lentejuelas y pamelas,
que yo iré de luto y gritando,
para anunciar la Cuaresma.

 Y entre llanto y carcajadas,
con mi humor isleño y fiel,
soy la esencia que no se apaga

la no se puede perder!

 

1 y 2: Viudas: Con  lágrimas de mentira
y carcajadas de verdad,
somos las viudas del Entierro de la Sardina,
la esencia de Isla Cristina y el alma del carnaval.

 

 

Pregonero: ¿La esencia de Isla Cristina,  y el alma del carnaval?

 

Ustedes lo que tenéis es una tajá como un piano,

que seguro que habéis hecho “gasoil”

en la bodega de “Pipiolo”, en “El Teclo” y en el “Bar de los Ajos” .

 

¡venga, dejarme seguir con el Pregón de Carnaval,

  que me van a bajar el telón como al Vito y al Raya,

1 y 2: Viudas: Y te van penalizar!  






5.- Las ordenanzas y normas.


 

El documento más antiguo que nos da fe de la existencia del Carnaval de Isla Cristina, lo encontramos en 1832, dónde por medio de ordenanzas y bandos municipales, se hacían públicos, con el objeto de acotar los desordenes y las actitudes inmorales.

Ya en 1876, el ayuntamiento incluyó en dichas ordenanzas el Carnaval,  como una  “Festividad Popular” por lo que se deduce,  que el origen del Concurso de Agrupaciones Carnavalescas, pudiera datar de esa fecha, porque ya  se refleja en ellas, las  normas y comportamientos en el teatro, así como en 1898 se menciona por primera vez, el Domingo de Piñatas.

 

 

Desde entonces, cuentan las crónicas antiguas:  

 

Que se celebraban las carnestolendas
en el corazón neurálgico,
y el Paseo de los Reyes
se quedaba “apretujao”.

Tres días de Carnaval y el Domingo de Piñatas,
de máscaras rebosaba,
y el aire, con serpentinas,
de mil colores pintaba.

Alfombra de papelillos,
en  la tierra se formaban,
y en los poyetes descansaban
mirones y enamoradas.


 Una Colombina inquieta,

con su Pierrot, medio loco,
jugaban a enamorarse
bajo los confetis y el morbo.

Los puestos llenos de trapos,
antifaces y caretas,
y el ruido de las trompetas
llenaban el aire de aplausos.

 

Y aquel paseo, testigo,
sin otro fin ni motivo,
que ver al pueblo contento,
cantando y siempre festivo.

Y a principios del siglo veinte,
Isla Cristina sonó diferente,
nacieron músicos grandes,
que al carnaval dieron suerte.

José Noya,

con su órgano siempre fiel,
y el maestro Cervantes de la Vega,

cumplieron un gran papel,


introdujeron la música de zarzuelas,

y nos dejaron su armonía,
fundando la Banda Filarmónica  

y embriagándonos con  sus melodías.

 

De esa época dorada nacieron,
las tres formas que aún hoy tenemos:
Murgas, Coros y Comparsas,
que al viento siempre ofrecieron.

Portugal puso su acento,
 con sus bailes y su aliento,
y Cádiz, vecina del mar,
nos enseñó a divertirnos cantando por carnaval.

 

 

 “LOS IDEALISTAS”  1933  (Marcelino Fernández Concepción “Zoilo”) 

 

 

 

Saludan los idealistas

a la digna concurrencia

y a las mujeres bonitas

que nos honran con su presencia.

 

Ofrendamos con agrado

nuestro sincero cantar

y ofrecemos a jurado

nuestro abanico ideal.

 

Gustosos cantamos

con verdadera alegría

por engrandecer la fiesta

conmemorando este día.

 

No somos profetas

ni pretendemos la gloria

sólo tenemos un conjunto

que es el gran secreto

que da a la victoria.

 

Si ustedes nos premian

con un aplauso sincero,

agradecidos quedamos

y todos gritamos

viva nuestro pueblo.

 

 

 

 


 

6.-Etapa Dorada 1926-1936



Terminada la etapa Dorada
el Carnaval florece,
y en las calles, al son del buen compás,
la risa manda, y el trabajo desvanece.

Faltaron las sardinas…

pero no la alegría,
que a menos faena,

más tiempo para la algarabía.


De máscaras vivas

y guitarras sonoras,
de coplas, abrazos

 y noches de auroras.

 

De Portugal vinieron

las voces vecinas,
y de la Fuzeta,

 “La Estudiantina”,

 

la “Tuna dos Cábulas”

 cruzó el río Guadiana,
y Ayamonte también nos visitó,

con un abrazo de tierra hermana.

 

Nacieron carnavaleros

de alma encendida:
Ramón “El cadáver”,

con su arte y su risa,


los hermanos Albarrán:

  Antonio y Emilio,
Pavón, Rabasa,

y Hermenegildo. 

 

 

El gran Clemente Rodríguez

 comparsista curtido

y Diego “El Mellizo”

rivales y amigos.

 

Francisco Guarch “El Quico”,

 Manuel LuisEl Carbonero”,

  Manolo “El Chupito”,

 y los geniales autores carnavaleros:

 

Marcelino Fernández “El Zoilo”

y Joselillo “El cabo tambor”,
Jerónimo López y Juan Figuereo

 poeta y trovador.


Y la gran Rita Arnau “la Encalaora”,

quién solía recitar,
alzando su voz hecha verso,

con sentimiento y compás.

 

En el Salón Bruguera

 disfraces y cofias,
y en el Salón Flores y el Circo Victoria,

 el Baile Rosa.


También se sumó a la fiesta  El Bloque,

que después fue el Bar Europa,
donde la juventud disfrutaba

 de la música y la bromas.

 

Por las calles reían

figuras ingeniosas y traviesas,
con  nombres grabados en la memoria

que aún tenemos impresa,


Cristóbal Linares, Enrique “La Currita”,

EduardoLa Ministra”
Braulio Moreno, Dionisio

y Diego FragosoEl Patitas”

 

 

 “Paquillo “El Randi”, “El Caballita”

y Miguel Delgado,
Manuel Pavón, Federico Sousa, José García

y su compadre Julito Toscano.


Emilio “El Chicha”, La Vieja,

El Pirulí y Juan Pedro “El Vinagre”,
genios del disfraz

que al pueblo dieron su arte.

 

Década de Oro,

risueña y sin par,
donde el alma isleña

aprendió a soñar,

 en un mar de coplas

de verso y canción,
  Carnaval del Pueblo,

 de amor y pasión.  

 

 

Los Pocholos 1934      Juan Figuereo Fernández

 

 

Ya conocemos a dos señoritas

que a los hombres

dicen que no necesitan,

son horrorosas

más que mi suegra,

pero en cambio

son muy buenas cocineras.

En las frituras

son las únicas maestras,

algunos platos

a la francesa

de huevos fritos

con patatas y salchichón,

y además de ese platillo

hacen otro más riquillo

que es tortilla de jamón.

 

 

 

 

La Escuela Moderna  1933   Rita Arnau

Por las fiestas del Rosario

un gran paraguas vino a esta población

que si no se marcha pronto

nos deja sin un botón.

 

Conocemos a una muchacha

que muy contenta se montó en el volador

y no pensaba la pobre

que iba a hacer la digestión.

 

A los gritos que ella daba

se paró el aparto

porque llegaba la mierda

a las puertas del Barato.

 

Los Representantes del Metrol 1936. Juan Figuereo Fernández.

 

Se le cogió el tendón

a Pepe Garrapata,

se le puso la pierna

de hechura una alcayata,

y su mujer al verlo

al médico llamó

y esta medicina

                                                                     fue y le recetó         

saca la catiga, la catiga, la catiga,

saca la catiga, la catiga, la catón, la catón,

la mujer le daba unciones

 por encima del tendón,

saca la catiga, la catiga, la catiga,

saca la catiga,  la catiga, la catón

a fuerza de darle unciones

por fin se le enderezó…….,  el tendón.

Los viajante de la crema SAM 1932 (José Manuel Sosa Rodríguez “Josélillo El Cabo Tambor”)

El día de “To Santos”

le dio un patitieso,

a la moza que tiene

 domingo “El Carrillero”,

la pobre media muerta

abría los ojitos

tenía más lagañas

que siete levantiscos.

Enseguida el doctor

le puso una inyección

y cuando se despertó

le preguntaron a Remedios

qué tenía de gravedad

y le dijo: “que había estado

con el potro en el corral”




7.- El Carnaval prohibido.


 

¡Escuchad, isleños!


Fueron años de luces, de letras ingeniosas y valientes,
de grandes coros, murgas y comparsas,
de pasodobles que cruzaban las calles
como barcos que navegan su alegría en lontananza.

Y aquellas coplas se truncaron de golpe,
rompiendo la calma,
cuando la Guerra Civil cubrió de sombras aquellas voces,
y el silencio se hizo dueño de la desesperanza.   

 

Vinieron años duros,
de dolor y sufrimientos,
de abuso de poder y miseria,
de bocas cerradas y lamentos.

Más el carnaval, aunque prohibido,
nunca abandonó el corazón de los isleños.

Porque en cada casa,
en cada acontecimiento o reunión familiar,
siempre había quien recordaba una coplilla,
quien entonaba un pasodoble de aquellos lejanos días,
manteniendo viva la llama de lo prohibido.

 

Pasaron los años y en plena posguerra,

 el hambre y la necesidad se mezclaron con el miedo,

el trabajo, las alegrías y las tristezas.

 

 

Y en los años cincuenta,
poco a poco, el pueblo se atrevió de nuevo
a salir a la calle, sin máscaras aún,

pero con el mismo espíritu carnavalesco.

Así nació el mamarracho,
símbolo de la dignidad del pobre y del ingenio,
realizados con  retales de humor y esperanza,
 verdadera esencia del disfraz isleño.

En tiempos grises,

sin risas ni cantos,
ellos pintaron de vida la hambruna

y los quebrantos.

 

Manuel Fragoso, “El Patitas”

¡valiente!,
alzó su disfraz,

con la sonrisa en la frente.

 

Paco Lociga,

genio y figura,
hizo del miedo

pura ternura.

 

Pepe Chalé,

con su arte sincero,
dio luz y ritmo

al disfraz callejero.

 

Manuel Yaque “El Hormiga”,

pequeño titán,
repartiendo castañas

inundó la ciudad.

 

“Pedrucho” Rodríguez,

con paso ligero,
siempre contando chistes

 con gracia y salero.

 

Paquito “El Choquito”

la chispa encendida,
hizo del disfraz

su razón de vida.

Ramón “El Cadáver”,

humor que no muere,
se reía del mundo,

aunque el mundo doliere.

 

Manolo Milá,

con temple y coraje,
le puso al disfraz

alas de viaje.

 

Manolo “Rabasa”

 con risa y con guasa,
nos cambió el silencio,

por dulce fanfarria.

 

Antonio Sequera “El Cochino”

 de alma sencilla,
trajo al carnaval

 su mejor semilla.

 

Joaquín Terrada,

maestro y amigo,
nos dejó su arte

y su alma de niño.

 

Antonio Rodríguez,

corazón  humano,
fue del disfraz

un noble artesano.

 

 Fermín “El Martiño”,

junto a su esposa Rita,
hicieron del miedo

una fiesta bonita.

 

y José María Tavares, 

sordo,  mudo y ciego, 

   barruntaba los carnavales

y se disfrazaba como el primero. 

 

Fueron la unión,

 lazo y esperanza,
para que los demás

tuviéramos confianza.

 

Y si hoy en la calle

se canta y  se suena,
es por aquellas risas,

 tornaron en alegría sus penas.

 

 

Ellos tomaron la calle

 con cuatro trapos,
y los carnavaleros de hoy, les debemos,  

 nuestro respeto y aplauso.

 

 

 

 

8.- Un alcalde, resistencia y sentimiento. 



 

Y cuando el miedo se disipó,

  se volvieron a pintar dos coloretes
y volvieron a cantar sin temor.. 

 

Surgió una figura que jamás se olvidará,  la de Claudio Núñez García,
carnavalero noble, con pasión verdadera,
que en mil novecientos cincuenta y tres dio vida
al primer grupo de disfraces en la fiesta callejera.

“Las botellas de Tío Pepe” dejaron su estela encendida,
y más tarde las carrozas que rompieron las barreras,
junto a Gabino Ignacio y Manolo  “El Militar”,
en un carnaval que crecía con magia y con fuerza.

Ellos hicieron famosa y feliz a aquella mujer fantasiosa,
la popular Cristina, quién en la ilusión de sus quimeras,
 se cría eterna “Reina del Carnaval”, subida en una carroza,
gracias a la jarilla de Claudio, que la nombró “emperatriz de la fiesta”.

Y en 1954, Don Manuel Luis Gonçalves “El Carbonero”
se echó a la calle con la murga “Los Asturianos”,
cantando a la gran nevada
en febrero de aquel año.

“El día 20 de enero,

día de San Sebastián

a las dos de la mañana

 ha dejado de nevar.

tururú ru ru ru rurú

tururú, ruru rurú.

 

Con esa clase de pintura

se ven caricaturas más feas que un rayo,

esta mañana he visto a una

con la cara más dura que la de un caballo.

A algunas que les dan por depilarse

y tiene “to” la geta hecha “aguacache”

se ven por el paseo andar,  “depilás”,

que parece el anuncio de jeta.

 

tururú ru ru ru rurú

tururú, ruru rurú.

 

 




Es de justicia, y por ello tenemos que resaltar el gesto
de un alcalde, Don Juan Mirabent Gutiérrez, que sabio y sereno,
en tiempos convulsos, fue permisivo con su pueblo,

 y le tendió la mano, tomando el pulso como regidor y buen isleño.

Los municipales cumplían la orden,
detenían a los mamarrachos y se los llevaban presos,
más al llegar al cuartelillo del ayuntamiento, sin desorden,
les dejaban abierta la puerta, para que fueran  libres como el viento.

Una dictadura en regla,
pero blanda con el sentir carnavalesco,
que no buscaba ni afrentas ni tretas,
solo disfrutar de la Fiesta de Febrero.

Y así, entre arrestos y carcajadas,
los festejos siguieron su curso soñado,
pues ni barrotes ni amenazas
pudieron enclaustrar lo amado.

Y así, entre coplas y disfraces,
no hubo decreto capaz de detenerlo,

el Carnaval resurgió
porque nacía de la gente y la esencia del pueblo.


Hoy, cuando recordamos aquellos años,
sabemos que el Carnaval no fue solo una cuestión de alegría,
sino que también fue resistencia y sentimiento,
fue memoria, libertad e identidad de una mayoría.

 

¡Que nunca olvidemos y lo tengamos presente,
que el Carnaval pervive, vibrante y valiente,

gracias al pueblo y a un alcalde, Juan Mirabent,
que lo defendieron con uñas y dientes.

 

 

  

Y los bailes renacieron de nuevo en el Hotel Isla Cristina-Mataró,

el “Pato Azul”,

y en las viejas sociedades de siempre, La Unión y el Círculo Industrial,

donde la música volvió a sonar como si el tiempo no hubiera pasado.

 

Y  de todas las aquellas coplas y melodías,
una cruzó la barrera del  tiempo,

pues se cantaba en casi todas las celebraciones:
Isla Cristina Preciosade 1935

con letra de Juan Figuereo,
 y que cantaron  Los Cosacos”,
de Marcelino Fernández “El Zoilo”
el gran maestro.

Y tan profundo caló en el alma esta copla,
que en 1981, cuando Juan Figuereo agonizaba,
el Ayuntamiento lo proclamó Himno Oficial del Carnaval de Isla Cristina.

 Isla Cristina Preciosa, Himno del Carnaval 1935 (Juan Figuereo Fernández)  

 

Isla Cristina preciosa

tierra de nuestros amores

te ofrendamos por hermosa

nuestras más bellas canciones.

Nunca te despreciaremos

porque te falte la vida,

salvarte procuraremos

para verte florecida.

Un fandango es tu agonía,

es tu llanto de guitarra

tu sufrir la rebeldía

de un corazón de gitana.

Eres joven y laboriosa

tu no mereces sufrir los tormentos

de una  crisis que destroza

y convierte tu sonrisa en lamentos.

Que procuren los que puedan

solución para tanta agonía

y brindemos porque vuelva

a este pueblo pronto la alegría.

 



 

Las calles volvieron a tener alma,  
cuando el disfraz dejó de ser pecado,
para convertirse en bandera

del ingenio desbordado.


Volvió Don Luis “El Carbonero”,
padre de la murga

y los coros de campanilleros
con sus “Biosaquitos y Detergentes Los Tres Sietes”,
mientras una nueva generación, atrevida y luminosa,
tomaba las calles de Isla Cristina para no soltarlas jamás.

La agrupación Amigos de la Música
despertó las coplas dormidas,
trayendo los sones de viejos recuerdos
que encendieron la ilusión de los más jóvenes.

Así terminó una etapa de resistencia,
de miedo vencido, de disfraz valiente y comenzó otra,
llena de orgullo, de música y memoria,
cuando el pueblo, harto de silencio,
volvía a mirarse a sí mismo para  reconocerse.

Sonó el reloj del recuerdo,
y en su campana vibrante,
se despertaron los versos
que dormían en el aire.

Un Parlamento de Coplas,
de colores y disfraces,
volvieron a encontrar su sitio

en el templo de los cantes.

¡Cuántos años de silencio!
¡Cuántos sueños por contarse!

 

Pero la juventud ardía
por cantar y disfrazarse
“¡Porque soñaba y anhelaba un concurso,
  concurso de carnavales!

Y fue entonces cuando el eco

de las madres a pie de cuna,

que habían cantado mil nanas

de coros, comparsas y murgas,

 

encendió en muchos chiquillos
un fuego que no se apaga,
que es un  veneno bendito
que nos abraza y atrapa.

Enrique Jabares Beltrán,
director con alma grande,
y Pepe Araceli, el verso
que emocionaba hasta el aire,

Miguel Montera, José Borrero,

junto a “Pepe El Comercial”

se reunieron con su gente

porque querían soñar. 


Fueron al ayuntamiento   
 con el fin de entrevistarse
con  Cayetano Quintana,
concejal con buen talante,


y en un pleno, con recelo,
pero con valor constante,
dijo:  Don Emiliano “¡Habrá coplas, sí señor,
aunque el nombre se disfrace!.”

 

Y así fue que aquel diciembre,
el veintidós, por más detalles,
Jerónimo Sosa anunciaba
lo que el pueblo soñó un martes:

 

“Bajo el signo navideño,

de aquella gala benéfica
se autorizaba un concurso
de coplas carnavalescas”

 

La noticia fue un delirio  
que corrió  por nuestra estirpe,
“porque un pueblo que trabaja  

tiene derecho a divertirse”.


Se reorganizó aquel sueño,
y se recuperó el Concurso de nuestro Carnaval,
y  aunque “Fiestas Típicas de Invierno” le pusieron
todos sabían quién andaba detrás de aquel antifaz.

 

Ya lo dijo Don Emiliano (Los Chafalmejas 2010)

Yo, yo, yo, yo y yo,

Ya lo dijo Don Emiliano, que en paz descanse:

“que un pueblo que trabaja, tiene derecho a divertirse”

Yo,  también lo digo yo, por mi inteligencia natural.

 

Y,  lo tomé a rajatablas,

desde entonces no trabajo porque me duele la espalda.

Yo,  que me afilié a un partido “pa” colocarme seguro

y vivo como un Marqués y no doy golpe ninguno.

 

Y yo, que decidí hacer una comparsa “pa” cantarte tierra mía,

“pa” decirte que te quiero,

que es arte que se derrama

por tu mar y por tu cielo.

 

Y yo, un veleta y un Don Nadie,

que se va a comer el mundo

y se cree Manuel de Falla

al llegar los Carnavales.

 

Paparapapá, un Papa frita de Carnaval,

Paparapapá, el Chafalmejas va de Don Juan,

Paparapapá, y es que la mentira me da la vida,

y me embriago del aroma y la brisa del mar

mientras paseo por Isla Cristina.

Mientras paseo por Isla Cristina,

y me embriago del aroma y la brisa del mar

mientras paseo por Isla Cristina.

¡Chafalmejas!



 

9.- Etapa Contemporánea. 



 

 

Siete grupos, una noche,
¡y el teatro a rebosar!
“Los Yeyés de los 30”,
emblema de esta ciudad.


“Los Zíngaros”, “Los Cirujanos”,
y “Los Camareros” sin par,
“Las Arqueras”, “Los Escoceses”,
y aquellos Ye-yés sin Ley, de la Punta del Caimán…



Todos juntos disfrazados
con las coplas a porfía,
pisaron las tablas del templo  

del recordado Gran Vía,

porque un pueblo abrazado
a su memoria no la calla,
y el que canta a su pasado,

 asegura su mañana.

 

Por eso hoy con alegría,
grito fuerte en este arranque:
¡Viva aquel primer concurso
y quienes fueron determinantes!


Que su eco se recuerde,
para siempre por tenaces 
porque el carnaval que hoy tenernos,  
nació gracias a todos ellos,  a su  Amor y a su Coraje.

 

 

 

 

Desperté del encanto (Sorpresa  1993) 

 

Desperté del encanto

y ya siento el murmullo

tras las bambalinas de este escenario.

Hoy he vuelto a tenerte,

olvidado en el tiempo

sufriendo día a día muchos desengaños.

 

Sorpresas que llegan de nuevo a mi vida

y poder cantar

junto a ti Gran Vía.

 

Explosión de alegría,

llegó mi Carnaval.....

 

Carnaval fantasía,

Carnaval mi agonía,

Carnaval que envenenas

y sorprendes siempre con tu tradición,

que es mi condena.

 

   



Cincuenta y ocho años

de sueños y enfados,
de luces y sombras

y cuartos de ensayos.


 De música y coplas

de tipos y recuerdos,
 de critica  y sátira

 y piropos al pueblo.

 

Cultura

que se viste sencilla,
mientras los versos florecen

 a porfía.


Trova de los isleños

que no se estudia ni enseña,
sino que se mama,

 se siente y se sueña.

 

Es tradición que se hereda

de padres a hijos

mientras que las costureras

  dan vida a los tipos.

  

Historia viva

 con alma y memoria,
Carnaval de Isla Cristina

grabado a nuestra historia.

 

Eres fiesta de la libertad,

del antifaz y del ingenio  
donde la burla revive

 al llegar febrero.


Cada máscara oculta,

y al mismo tiempo enseña,
que cada isleño

es una caja de sorpresas.

Y el Carnaval es también

un periódico cantado,
donde el pueblo proclama

 su sueños y fracasos,


donde el piropo y la crítica vuela,

valiente y sincera,
y la voz del humilde

se alza y prospera.

 

Grupos disfrazados,

actores por un día
 que ocultan con harapos  

 sus penas y alegrías.

 

Eres crítica valiente

y a veces amordazada

por la autocensura impuesta

 y el miedo a las represalias.

 

Motor del comercio,

y del bar de la esquina,
 lazo de unión  y de los amigos  

que disfrutan de  la vida.


Y también es diversión,  

  alegría y sentimiento,
 inspiración para los artistas,

llenos de arte e ingenio.

 

Y en lo social,

eres abrazo y encuentro,
de ese pueblo que olvida

y lleva sus penas por dentro.

Cincuenta y ocho años,

¡latiendo a este son!,
porque el carnaval no envejece,

es un verso y es canción.


El Carnaval es cultura y trabajo,

 es la raíz y la pasión
¡es un latido que  suena a ritmo de caja y bombo

 muy dentro del corazón!

 

 

Explosión de color y algarabía (Mojiganga  2005)

 

Explosión de  color y algarabía,

parlamento de expresión y libertad,

disfruto con la burla y la poesía,

la comedia, la mentira y la verdad.

 

La ilusión, una quimera, la fantasía,

 el verso hecho  copla en un cantar,

soy bufón en esta farsa y un cuentista,

que se oculta por febrero en un disfraz.

 

Soy libre como la fuerza del viento,

inmenso y bravo como la mar,

soy dueño del corazón de este pueblo

y me meto por sus venas como veneno mortal.

 

Dueño de las calles,

rey del antifaz,

por mi culpa riñen, luchan y hasta se dejan de hablar,

yo soy la cultura y la vulgaridad,

de todos me río, cuando llega el carnaval.

 

Grosero cuando quiero

y culto por demás,

soy  Dios de la burla,

un bohemio y un Don Juan.

¡Mañana será el día en que podréis llorar

pues, hoy está  prohibido

que lo ordena Don Carnal!.

 

¡Gigante y burlón,

gigante y burlón,

el bufón de don Carnal!.

 

 

  

10.- Homenaje a la libertad y a sus valientes.  

 

El carnaval ha sido siempre

un canto de libertad,
un refugio del alma,

un grito de verdad.

 

Aquí cada uno

mostró su camino,
su risa, sus penas

y  su propio destino.

 

Isla Cristina que es noble

y sincera,
siempre fue tolerante,

y de mente abierta.


En el Carnaval

no hay distinción,
porque reinan las rosas,

no la condición.

 

En tiempos de sombras,

de miedo y cadenas,

también brotaron jazmines,

lirios y azucenas.

Muchos valientes

rompieron su encierro,
buscando en la fiesta

hallarse en el espejo.

 

Vestirse de mujer

era un sueño prohibido,
pero el carnaval

les dio la vida y sentido.

 

 

Aquel volcán que guardaban

encerrado en el pecho,
en Isla Cristina

encontró su lecho.

 

Aquí, donde el pueblo

 aplaudía sincero,
brotó el respeto

más limpio y entero.

 

Mientras que en otros lugares

 temían un castigo,
aquí fueron libres

y bien recibidos.

 

Paseaban en grupos,

con porte y donaire,
elegantes, alegres,

 dueñas del desaire.

 

Siempre admiradas,

jamás humilladas,
y por el pueblo entero

 fueron abrazadas.

 

Pepillo “La Rubiana”,

valiente y risueño,
y Cristóbal “El Palomo”,

 con vestidos de ensueño.


“La Aviadora”, “El Peral”,

“La Escamúa” atrevida

y tantos valientes

que dieron sentido sus vidas.

 

“La Camboria”, “La Paquita” y los hermanos

Cristóbal y Emilio “Las Consumías”

que recorrían todo el pueblo

llenas de garbo y de bizarría.

 

 

 

Y de Huelva también vinieron

“La Moni” y “La Lechuga”,

con una tropa de guapas,

llenas de ingenio y figuras.

Por la Gran Vía

desfilaban airosas,
llenando de encanto

 las tardes hermosas.

 

Y hoy, alzo mi voz

con profundo respeto,
por todas aquellas

de espíritu inquieto.


En ellos se encierra

el valor que atesoran,
y nuestra Zaida Romero,

 hoy es su mejor embajadora,

 

estandarte del “Orgullo”,

bandera encendida,

recibe este homenaje

y el respeto de tu pueblo: Isla Cristina.



 

 11.- Coronación y mantenedores.     

 

Y fue Francisco López Chaves,

quién con fe y pasión,
dio vida y forma

a la primera Coronación.

 

Hoy quiero recordarte, amigo Paco,   

con cariño sincero,
por comenzar este sueño

 carnavalesco,

 

porque a la mujer diste su sitio

y su gloria,
Reinas y Cortes de Honor,

que han dejado escrito sus nombres para la historia.

 

Con el eco de aquellos mantenedores famosos

que aún resuenan y nos emocionan,

entre las bambalinas

de un Gran Vía que aún nos aprisiona.

 

La voz de Manolito Ríos

 recitando con el alma encendida,
sus  versos llenos de fuerza,

 elegancia y simpatía,

 

poesía pura

que al corazón emocionaba,  

con arte, garbo y señorío, 

y que a todos enamoraba.



 

 

12:- El renacer del Carnaval.


 

 

Y en esta etapa contemporánea

 renacieron las ilusiones
fue un volcán en erupción

entre compases y acordes.

 

La coplas regresan,

las calles se encienden,
y la fiesta isleña

de sus límites trasciende.

 

Vuelven las sonrisas,

el compás y el disfraz,
 el Baile Rosa

                                            y la Caseta del Carnaval.            

 

Y en cada esquina un disfraz

producto de manos expertas

que en las mesas de camillas

   cosieron las costureras.

 

Cabalgata y jolgorio,

Domingo de risas,
Lunes y Martes de disfraces

 y Entierro de la Sardina.

 

                                                                   

 

Aparecieron los grupos bien organizados,

los de Felisa Sacramento, Manolito Morán,

y Juani Morgado, Pepe García,  Juanito Hermoso

 y Antoñito Germán.

 

“La Banda de los Claveles”

y del “Maestro Píris”

que convirtieron  nuestras calles

en un multicolor arcoíris

para llegar a nuestros días con “Las Jardineras” ,

 “Las Matildas” y “Las Fresitas”,
“Las Fashion”
pintando el aire

de color y de sonrisas.

 
“Los Vergüenzas”, “Los Retales”,

“El Petacazo”, “Los Increíbles”,
cada uno con sus sellos,

eternos y visibles.

 

“Van Latex”,  “Los Reciclaos”,

“Los Pejigueras”, “La Rebujina”,  

llenando de colorido

las calles de Isla Cristina.

 

El “Club de Gimnasia Rítmica”,

ARATI” y “ASIDEM”

ejemplos de superación,

de participación y  buen hacer.

 

Ángel  “El Pollo” con la Peña “Tío Pepe”

y  Antonio Fernández “Oli” el genio de las carrozas

junto a Rafael Medero y José “El Opá “ con el Dragón

que  modelaron  obras  esplendorosas.

 

Se crearon nuevas Asociaciones y Peñas,  

El “Miércoles de Ceniza”, “La Higuerita” y  “Los Gusarapos”,
engrandeciendo nuestra cabalgata

aportando ingenio, colorido y espectáculo.

 

El Gran Vía fue templo,

el Cine Victoria un clamor
y en una nave convertida en un Palacio del Carnaval

Isla Cristina vibró.

 

Y hoy, este teatro

es testigo y legado,
que guarda entre sus paredes  

el duende de un artista enamorado,

 

 Virtuoso de la pintura, de la poesía y la escena

¡Horacio Noguera!

quién con su voz prodigiosa

dio calidad y señorío al Carnaval de esta tierra.

 

 

 

Tuvo que ser un domingo   (La fábrica 2006)   

 

 

Tuvo que ser un domingo

cuando el carnaval termina,

un domingo de Piñatas

cuando se acabó tu vida.

 

Puede que desde el Infierno

o en la Gloria Celestial,

te cubran las serpentinas

y un coro empiece a cantar,

para agradecerte tanto

como hiciste por tu pueblo

y por nuestro carnaval,

carnaval, carnaval, carnaval.

 

Y sé,  que el artista que hubo en ti

 no se alejará de mí,

pues ronda por las esquinas,

en Carnaval  y en la Cultura:

¡Artista de Isla Cristina!.

 

Y sé, que pudimos amarte y odiarte,

y hoy no sería de justicia;

olvidarte y no cantarte.

 

Lloré de pena ese domingo,

cuándo Horacio Noguera.

no se despidió siquiera y se marchó

Se fue el artista del pueblo,

¡tuvo que ser en febrero!,

ese que un día fue mi amigo, nuestro amigo.

 

 13.- Fuente inagotable de inspiración

  

A lo largo de los años, el Carnaval de Isla Cristina ha sido una fuente inagotable de inspiración, de improvisación y de ingenio, donde han  destacando personajes únicos como Manuel Fragoso “El Patitas” quién desde por la mañana, se paseaba por el pueblo e iba al mercado a realizar la compra vestido de mujer.  La constancia de Miguel Ortega “El Chuchú”, quién se vistió de Tarzán,  y tras un infarto de miocardio,  abandonó el hospital en pijamas para no perderse su fiesta de alma. Los ingeniosos disfraces de Paquito “El Choquito” y  “Paco Díaz “el de los huevos”, y la originalidad de Emilio Castro que elaboraban sus hijos, o  aquel partido organizado en el Paseo de Chocolate, entre Alfonsito el arquitecto y Paquillo Pulgar, cuando se enfrentaron en un partido de baloncesto, simulando al gran Tachenko y Corbalán,  o la guasa sin igual de mi querido amigo, el incombustible Jesús Monclova, quién lleva y vive el Carnaval como parte de su ser y es capaz de transformarse en diferentes personajes varias veces el mismo día.  Y tantos y tantos, que sería interminable nombrarlos a todos….

 

El Carnaval se nos muestra con nombres propios,  poetas y músicos del pueblo, compositores, autores y gente sencilla que son capaces de emocionarse y emocionarnos.  


Francisco Bueno Chalé,

de pluma sencilla y palabra sincera
que nos dejó para la historia

   “La Higuerita Marinera”,

 

Wenceslao Ríos Mora,

el maestro infinito,
historia viva de la comparsa

y de talento exquisito.


A los que se les unen una estela

de nombres singulares,
que hicieron  más grande

nuestros carnavales:



Juan Columé Millán

 duende de la murga y la comparsa
junto a Manolo Cabot

trovador del ingenio y la guasa.

 

José Biedma Viso, vendrán generaciones a beber de la historia

y te tendrán que buscar,

"enredao" en las líneas de tus libros

que escribiste del carnaval.


Bartolo Beltrán, Diego Cárdenas,

Antonio Aponte, Carmelo “El Vergüenza” y José López Borrero,

“El Finito”, María Cárdenas,

 Custodio Soarez, con todos ellos hay que quitarse el sombrero.

 

Los veteranos El Chupito, Diego “El Mellizo”

Demetrio Paín y Don Luis “El Carbonero”

nos trajeron los carnavales de otra época

y nos enseñaron a vivirlos sin complejos.


Félix  García “El Trapo”

y  Manuel Yaque Moreno,

incansables que se entregaron a la fiesta

con amor  y  por entero.


El genial  Antonio Cárdenas

y su tío Juan “El Poeta Marinero”

letristas que enriquecieron a murgas y comparsas,

y que supieron llegar al corazón del pueblo

   

 con versos trenzados de amor,

pasión y destreza,
  dejándonos su fulgor

y su sapiencia.

 

El Gran Manuel Rodríguez Mascareña,  

José María Prieto “El Vía”, Pacheco y Pepito “El Comercial”,

Aurelio Jara, Eliseo Alfonso,  Manolo Correa

y Juan Antonio Orta “Cochero”  Maestros del “Tata Chan”

 

Los hermanos Manolín  y Eugenio Sosa,

entregados a la fiesta por entero,

quienes nos han dejado su mejor legado;

sus hijos Fran y Eu, dos grandes carnavaleros.

 

Alonso Rodríguez Hachero y

 Miguel Gómez “Miguelín”, estandartes y banderas,
¡maestros! que sembraron las semillas,

con agrupaciones infantiles y fomentaron la cantera.


Juan Carlos Casado “El Pintao”,

Antonio AguileraEl Chica” y  José María Rivero Lagarejo,

directores, maestros y figuras indiscutibles

que han dado muchas glorias a nuestro pueblo.

 

El Cano” de la Punta y su hijo “Lolo” Ramos,

 siempre en la brecha,
así como Jesús Vázquez y Emilio Camacho,

y las incombustibles Ana Salas e Isabel María  “Keka”.

 

Andrés Bermúdez y Miyi, Vito y Raya,

“El Colija”, “El Cepillo” y “El Jimeno”,

reyes de la risa y de la guasa, 

 en la modalidad más difícil: ¡El Quinteto y el Cuarteto!

 

José Manuel Obiol ,

carnavalero y gran aficionado,

quien con su humor y su arte;

tenía el quinto “asegurado”.

 

Joaquín y Mauricio

con sus gladiadores

repartieron sonrisas

por todos los rincones.

 

José María “ EL Laga”

 alma de los “Pasacalles y los Agonía”,

todo corazón, un todo terreno

de esta fiesta de la alegría.

 

Emilio Sandez, Antonio “Rodri”, Carmelo “El del Pipi”,

Juanan “El Marques”, José Antonio Monclova y Pedro La Sinforosa”

que aportaron a la fiesta un aire fresco,

 con  murgas simpáticas e ingeniosas.

 

Los hermanos Rafa, Pepe y Antonio Cárdenas,

“de casta de les viene al galgo”,

virtuosos del doble sentido,

la ironía y el sarcasmo.

 

Fran Sosa, Raúl Aponte, Mateo, José Luis López, Manuel Rodríguez “Maska”,   

y nuestros siempre recordados Jesús Biedma y Manolito Beas,

Manuel Carrasco “El Lolito”,  Carmelo Vázquez Sacramento,

“El Gamba”, Manuel González  El Tubito” y Fernandito Aguilera.

 

Un ramillete de grandes autores

y directores de comparsas

que le han cantado a Isla Cristina

desde muy dentro del alma.


“El Tumbi” y Morilla, Natanael, Peluki y Albertito,

Rafael Rodríguez “Fae”,  Francis Acosta,  
Manuel y Carlos Columé y Servando Cárdenas,   

almas de las murgas, valientes e ingeniosas.

 

Migue y Félix de Antílopez, José García,  Eu Sosa,

Emilio Bogarin y Juan Venegas,

Ángel Alonso, Agustín “El Pijamita”, Manuel Galloso,  

Juan Salas, la saga de los Rendón, Pepe, Antonio, Raquel  y Ramón Contreras.

 

 

Autores de una generación

que han cantado a nuestra tierra

plasmando en sus repertorios

lo que el corazón encierra.

Y la juventud de Fran Millán y Jesús Rodríguez,  Jesús “Peré”,  

“El Fonta” y Antonio Correa a todos ellos mi respeto,
por mantener viva la fiesta y la pasión

 con tanto cariño y desvelo.

 

También mi reconocimiento a las agrupaciones callejeras “El Mosquerío”

porque guardan la autenticidad y el alma de la fiesta,

con Juan Carlos Vélez a la cabeza,  y la murga de Manuel “El Tubito”,

 a las que se le unen este año dos coros “el de los hermanos Jabares” y el de José Alfonso Jara Biedma.

 

Y a los que no he nombrado por olvido u omisión,

a todos,

desde el máximo de los respetos,  

 pido perdón.

 

Hoy he querido ser la voz

y la memoria,

de un isleño sencillo como ustedes

que lleva en su sangre metida las coplas,

 

las de  aquel niño

que soñó disfrazado de betunero

y se coló en un cuarto de ensayo

atrapado por febrero.

 

 Carnaval de Isla Cristina,

que se mete por las venas,

que nos sube a los altares

y que también nos condena,

 

 eres copla y alegría,

                                               armonía y sinsabores,  

 tradición  que hemos “mamao” del pecho de nuestras madres,

con nanas desde la cuna a ritmo pasodobles.

 


  

14.- Un pregón cargado de crítica.

  

 

Cuando estaba elaborando este Pregón, un amigo me sugirió, “que no podía faltar la crítica y que debería dar un poquito de caña”. 

Mi respuesta fue contundente y clara: 

“Para las criticar y dar caña, ahora comienza el concurso,

de las Murgas, los Cuartetos, los Coros y las Comparsas,

ahora es el momento,

y aquí en este escenario es “donde se lavan las canastas”.

 

El Pregón es otra cosa, amigo,

es un grito y el anuncio de nuestra fiesta,

y  los trapos sucios se lavan en casa.

 

por eso:Que se hundan los cobardes que se imponen la frontera

en lo que su pluma escribe en tiempos de libertad,

quien grita y no dice nada y vive como sanguijuela,

pregonando cantiñuelas y dicen, sin decir “na”.  

 

  

15.- Agradecimientos.

 

 

Quiero aprovechar este momento para dar las gracias a la Junta Directiva de “Los Espaciales” a su presidente Mateo Rodríguez, por este privilegio inmenso, que me habéis otorgado de anunciar y pregonar nuestro carnaval, en un año tan especial como son las Bodas de Plata del Pregón.   

 

Saludar también al Sr. Alcalde Don Jenaro Orta, a la Delegada de Festejos Doña Mari Carmen Beltrán, a la Corporación Municipal y como no,  a mi querido amigo y presentador Don Miguel Gómez Martínez, mi gratitud sincera, enciclopedia viva de nuestra fiesta, el niño de los Ye-yés de los años 30, el de Mariquita Piris y Miguel Montera.  

A las Reinas Juvenil e Infantil de nuestro Carnaval, a sus preciosas Cortes de Honor.  Disfrutar de esta bonita y maravillosa experiencia que nunca vais a olvidar.  

 Gracias también a toda Isla Cristina, a los que habéis asistido y los que no han podido entrar, a los que lo seguís a través de la televisión, la radio y las redes sociales.  A los medios de comunicación por el gran trabajo que realizáis año tras año, llevando el carnaval a todos los hogares isleños y al resto del mundo. 

 Gracias, a todos vosotros, compañeros y amigos,  que habéis compartido escenario en este día,  sin vosotros esto no hubiera sido posible.

 Quiero enviar un emocionado y sentido recuerdo a Manolito Beas, Nicolás Bellido y Antonio Gómez “El Kuki” seguro que estarían encantados de compartir escenario con nosotros en este momento.

 

Gracias también a mis hijos Paloma y Francisco y a mi esposa Aurora, por aguantar  y entender la afición de un carnavalero a lo largo de  tantos años, sobre todo, en  la ausencia de los meses de ensayos, por eso, hoy quiero brindarte este pasodoble, con música de Juan Carlos “El Pintao”, y que escribí en 1997 tras el nacimiento de nuestra hija Paloma.

 

Va dedicado también,  a todas vosotras, mujeres y madres. 

 

La fecha se cumplió (De Antaño 1997)

 

La fecha se cumplió,

ya se acerca el momento que tanto anhelabas,

pronto darás a luz,

ese hijo sagrado, regalo bendito que alegre la casa.

La fecha se cumplió,

y te has puesto nerviosa, pensando en el parto

y las dudas te embargan,

¿será hembra o varón?,

¡que sea normal Señor,  mi niño de mi alma!.

 

Nueve meses sintiendo latir un corazón,

ilusionada,

engendrando el fruto del amor

en tus entrañas,

descubriendo experiencias, y encontrándote

con la esencia pura de mujer,

dando vida al misterio divino de un nuevo ser.

 

¡Empuja con fuerzas,

respira profundo, venga que ya asoma!

se parece al padre, tranquila mi niña:

dice la matrona.

Y entre el miedo y la alegría, llorando vendrá,

llanto de la vida y la madre suspira:

¡por Dios cómo está!

 

Para fundirse en un beso

lleno de felicidad

al ver que se ha hecho madre

y que lo puede abrazar.

 

Gracias mujer, te doy gracias, mil gracias,

por regalarme tu esfuerzo

y por parir mi misma sangre,

¡Cuánto te quiero!.

 

 

16.- Vayan para todos mi reconocimiento.

 

 

En este escenario, hoy no podían faltar los directores con los que he compartido tantos bonitos e intensos momentos, a lo largo de tantos años, mis amigos:

 

Manuel Rodríguez “MasKa”.

Raúl Aponte.

Juan Antonio Orta “Cochero”.

Juanan  “El Marqués”.

Carmelo Vázquez y José María Rivero.

Juan Carlos Casado “El Pintao”

y el maestro Wenceslao Ríos.

 

Para todos ellos mi reconocimiento.   



También un recuerdo para los entrañables Paquito Bueno y Alonso Rodríguez Hachero, quienes deben estar en un palco del cielo disfrutando de desde la Gloria este momento.

  

Un aplauso para  ellos….

   

17.- El Carnaval e Isla Cristina.


  

Tras la transición democrática, muchas localidades se subieron al carro de las libertades, en algunos pueblos se recuperaron muchos carnavales y otros, se los  inventaron.

 

  El Carnaval de Isla Cristina

no fue producto de la transición,

ni de ningún invento político,

ni organización.

 

 

En su origen fueron

empresarios y mecenas,

resistió a la dictadura

y aprendió a  convivir con ella.

 Organizado por el Ayuntamiento

desde las diferentes Comisiones de Fiestas,

por la ACI y la FIPAC,

el carnaval siempre ha sido del pueblo,
nació del pueblo

y pervive por el pueblo.

 

Mientras quede una voz que se atreva a cantar,
una máscara que se eleve al cielo,

una mirada cómplice y escondida,

una causa para festejar o  cantar una injusticia. 

Mientras Isla Cristina siga latiendo en febrero…

nuestro carnaval —como la vida— será eterno.

 

 

Si pudiéramos recoger todas las coplas cantadas a lo largo del tiempo,

no habría libro que agrupara tanto sentimiento.

 

Porque no existe voz más libre que la del carnaval,
esa voz nacida del pueblo llano,
que no obedece a tinta ni a imprenta,
sino al pulso invisible de la memoria compartida.

 

El Carnaval es una organización desorganizada,

 no se encorseta,  no se inventa,
no se ordena, no se decreta.

 

El carnaval se mama desde la cuna,
se aprende en la calle,
se guarda como una herencia,  
que despierta cada febrero
como un latido antiguo que cada año vuelve a reinventarse.

Es tradición que camina,
es una historia escrita por muchas manos,
donde todos somos protagonistas de lo efímero,

en los ensayos que huelen a complicidad,
en los disfraces que nacen al calor de las peñas,
en los “pitiscos” donde las risas  sostienen el tiempo.

Y mientras damos vida a lo que pronto se deshará,
honramos a quienes nos dejaron su esencia,
tendiendo un puente de coplas
entre el ayer, el hoy y un mañana.

A veces, incluso cuando nos falten fuerzas,
la costumbre y la sana rivalidad nos empujará suavemente por la espalda…
y entonces,  el milagro sucederá
y todo se convertirá en magia.

Magia antigua,
magia femenina,
magia de manos que cosen, que crean y sostienen.

Porque en Isla Cristina la mujer
no esperó su sitio:
ya estaba en él.

Pionera y silenciosa,
visible y esencial,
con alma en las agrupaciones, en los tipos y en los cortejos,
o en  esa otra trastienda sagrada de las fábricas y charangas con olor a salazón y a salmuera.

Mi gratitud a la Peña Los Espaciales
por este honor que brilla como un faro
en el veinticinco aniversario de este Pregón.

Mi respeto y admiración al Pito de Caña,
Don Eugenio Sosa Lagarejo,
que guarda en su trayectoria
la dignidad de nuestra fiesta.

Mi amistad y mi afecto a todos vosotros,

parte de mi vida carnavalesca,

por tantos momentos hermosos arriba de un escenario

cargado de ilusiones y  llenos de sacrificios por nuestra fiesta.

Porque aquí todo se hace desde el amor más profundo y sencillo.

El carnaval de Isla Cristina
es un museo efímero lleno de luz,
que explosiona en un Concurso,
se desborda en la Gran Cabalgata,
camina por sus días grandes de disfraces
y muere un Miércoles de Ceniza,

para resucitar cada febrero
como un Ave Fénix de salitre y esperanza.

 

En mis letras siempre te vi  Isla Cristina,  como una mujer,
 idealizando tu cuerpo,  y amándote barrio a barrio,
y aprendí — a golpe de copla y de vida—
que las palabras sin música se las lleva el viento,  

 

también me equivoqué muchas veces,

dando siempre un paso al frente
ante la falta de compromiso,
y la desidia de mucha gente.

 

 

 

18.-Que comience la fiesta.

 

 

¡Abran los sentidos,

déjense llevar por la algarabía,

disfrutemos del pitisco con los amigos

 y vivamos la fiesta con alegría.


¡Que afinen las guitarras

y las voces comiencen a calentar!

¡Jóvenes, cuidad de este legado,

porque que guarda la esencia de lo fuimos,  y de lo que mañana vendrá.

¡Cantad nuestras coplas,

comencemos a soñar,

porque un pueblo que no sueña,  

nunca podrá avanzar.

 

¡Que comience la Fiesta,
vamos a disfrutar

que la vida son tres días  

y ha llegado el Carnaval!

 

 

Popurrí de estribillos

ALEGRANDO CORAZONES

 

Soy payaso,

soy payaso, navegante

de color y fantasía,

soy payaso,

soy payaso que entre luces

voy repartiendo alegría,

soy payaso,

que catando

siempre entrega el corazón,

siempre, siempre,

cantaré en Carnaval.

 

Yo soy un payaso que sueña,

que ríe cantando, su llanto,

y he “enterrao” mi vida

creando sonrisas,

sembrando ilusiones.

Sé de personas que en Carnaval

viven alegrando muchos corazones.

 

SORPRESA

Mi tierra,

es un mundo de locos que canta.

Sorpresas te brinda mi comparsa

y “pa” arrancarte a ti las penas,

quiero, quiero, besar tus aguas.

 

 

LOBO DE MAR

 

Si viro a babor, se me va la vida.

Si viro a estribor, me tiembla el timón.

Y sin rumbo fijo el viento me lleva hacia la deriva

“pa” encallar en Isla Cristina; donde tengo el corazón

 

 

BENDITA LOCURA

 

Si quererte es mi locura

y amor puse en cada rima,

por querer darte una rosa

me pinché con sus espinas .

 

Aquí me tienes mi cielo

“Colaíto” por tus huesos

delirando,  Isla Cristina.

 

 

EL CASINO DE LOS RICOS

 

 

Mi fortuna es sentirte y soñar a la luz luna,

 respirar, ver tu puerto, tu mar y perderme en tus dunas.

 

Embriagarme de tu claridad,

ver tu ría  y los barcos llegar,

ver el sol como muere junto a la sal de los esteros…….

¡“Pa “que quiero más riqueza que vivir bajo tu cielo!

 

 

LOS CHAFALMEJAS

 

Tikitikitikitiki, Takatakatakataka.

 

¿Si  hay que morir por ti?  moriré.

¿Sí  hay que trabajar? ya veré.

Que el brazo me duele darme muchos golpes de pecho,

Isla, ¿de qué te quejas?,

si lo que sobra aquí; son muchos “Chafalmejas”.

 

 

Cuarteta popurrí Marejada



¿Quién diría, que una reina un buen día te bautizara?

¿Quién diría, que un temblor de tierra a ti te levantara?

¿Quién diría, que desde el fondo del mar un día brotaras?

¿Quién diría, fuera por culpa de una gran marejada?

 

¿Quién diría, que un Rosario sea centinela y guardiana?

¿Quién diría, que te quieran y solo sea con palabras?

¿Quién diría, que en noviembre a ti los Santos te alumbrara?

¿Quién diría, que la suerte te sonría siempre de espalda?

 

y desde el fondo del mar un día brotaras

   y desde el fondo del mar un día brotaras……..