Visionando con detalle la información de todos los paneles, así como todo lo allí expuesto, he sentido un pelín de pena, al ver cómo a tan poco, se le saca partido turísticamente y se pone en valor un patrimonio tradicional e histórico.
Exponer y explicar a los jóvenes y visitantes qué es y para qué sirve una pila de sal, qué es un tabal o un bulto de sardinas, como se estiba, para qué sirve una prensa y cuantas charangas y fábricas existieron en Isla Cristina, quienes eran, donde se ubicaban, así como el impulso económico y la transformación que supuso la industria pesquera y conservera para la localidad, recuperando marcas, latas, y la poca maquinaria que se pudiera recuperar.
Isla Cristina, actualmente cuenta con algunas importantes fábricas y firmas dedicadas a la transformación y a la producción de conservas, pero en antaño, llegamos a ser una potencia nacional con cientos y cientos de puestos de trabajo que nos hicieron famosa por su calidad y producción.
De manera institucional o privada, Isla Cristina debería poner en valor todo este legado cultural y económico, recuperarlo y protegerlo para perpetuar el conocimiento y que se revierta turísticamente en nuestra economía, las actuales empresas pueden decir y ofrecer mucho.
Aquí sobra conocimiento, historia, archivos fotográficos, documentación,
enseres y existe gente cualificada y preparada de sobra en la localidad, solo
nos falta voluntad, interés y conciencia. Es un atentado y una temeridad, que
todo ese impresionante legado desaparezca por el paso del tiempo, el olvido y
la desidia.

