domingo, 17 de mayo de 2026

Misa de enfermos e impedidos durante la primera visita de la Virgen de Fátima a Isla Cristina.

Artículo publicado en el periódico La Higuerita 15-5-2026

Panorámica de la misa de enfermos en impedidos (Fotografía inédita)


La primera visita de la imagen peregrina de la Virgen de Fátima a Isla Cristina, en marzo de 1951, supuso todo un acontecimiento extraordinario en la Ciudad,  consagrando  la Casa Consistorial,  dicho día,  al Inmaculado Corazón de María y nombrando a Ntra. Sra. del Rosario de Fátima,  alcaldesa de Isla Cristina,  haciéndole entrega de las insignias de mando como recuerdo inolvidable de su visita.  En la segunda visita, en octubre de 1957,  también visitó La Redondela y Pozo del Camino.

Ahora que se han cumplido 75 años de aquella efeméride, hemos tenido la suerte de descifrar  el significado de esta fotografía que, llevaba meses en mi poder y  no había hecho pública hasta que no han encajado todos los detalles que confirman su significado y procedencia  que, no es otro, que la misa de enfermos e impedidos  celebrada el 7 de marzo de 1951.

Dicha celebración tuvo lugar en la Plaza del Caudillo, al estilo de las misas de campaña, ensalzada y adornada por la grandiosidad del acto. Según la prensa local¹, para este acto, la noche anterior se había invitado al pueblo entero, principalmente a los enfermos, a fin de que la milagrosa imagen ofreciera su poder de gracia a los carentes de la preciada salud. En un autobús y por las damas pertenecientes a San Vicente de Paul, entre ellas las señoritas Isidora Rodríguez y Agustina Cabot, fueron recogiendo por las fincas y campos a los impedidos, tullidos e inválidos,  quienes fueron alineados y colocados en un lugar preferente ante la Santísima Virgen, mientras los coros de Acción Católica entonaban motetes piadosos El momento fue de una grandiosidad inusitada emoción (muchas personas lloraban)  se apoderó de los enfermos ávidos de que la Virgen ofrezca sus dones y su poder, lo cual no se hará tardar pues la omnipotencia divina de la Virgen lo puede todo”.  

En la fotografía podemos observar cómo la plaza está totalmente abarrotada de personas, mientras el Santísimo accede por un pasillo, bajo palio, desde la parroquia provisional situada en la calle Catalanes, hasta el lugar donde se había colocado un altar, casi a la altura del ayuntamiento,  donde esperaba presidiendo la imagen de la Virgen de Fátima.  En las sillas y bancos, al principio, aparecen los enfermos y llama la atención el luto riguroso en el atuendo de muchas mujeres con sus pañuelos en la cabeza.  

Junto al Santísimo, entre otros, hemos podido reconocer a Emilio Cabet con traje oscuro y vara en mano. Portando el techo de palio al alcalde Juan Bautista Hernández Rubio con gabardina y detrás, a Enrique Martín. Con traje claro, José Cardoso y detrás, parece ser, el brigada, Comandante del Puesto,  José Jara Roca. Portando la custodia, intuimos que es el párroco y arcipreste de la costa Manuel Gómez Barba y, portando el incensario, el coadjutor de la parroquia, Miguel Román Castellano.

1.- Periódico La Higuerita. 12-3-1951


lunes, 4 de mayo de 2026

PUBLICADO EL PREGÓN DEL CARNAVAL DE ISLA CRISTINA 2026.


 

❤️🎭 PREGÓN DEL CARNAVAL DE ISLA CRISTINA 2026.

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Ante el interés de algunos amigos y seguidores por conseguir el texto del Pregón del Carnaval de Isla Cristina que ofrecí en pasado 25 de enero de 2026, os informo qué, lo podéis conseguir a través de la plataforma de Amazon en este enlace que os dejo abajo. 

No entraba en mis planes publicarlo con formato de libro, pero aquí está,  e incluye la presentación realizada por mi buen amigo Miguel Gómez Martínez.  

Será un placer compartir con vosotros la palabra escrita....

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domingo, 19 de abril de 2026

Semblanza a Wenceslao Rios Mora, Uve Ríos, "Premio La Higuerita de Honor 2026" por Francisco González Salgado



Buenas noches, señoras y señores, autoridades, queridos amigos todos…

Permítanme que, en este instante suspendido entre la solemnidad y la emoción de este acto, eleve mi voz —humilde y agradecida— para, en primer lugar, felicitar a nuestro galardonado en la magnificencia de esta gala de reconocimientos al sentir isleño y que hoy nos convoca bajo un mismo latido. Y al mismo tiempo, dejar constancia de mi más profunda gratitud a la Junta Directiva de la Asociación “Amigos del Periódico La Higuerita”, y de manera muy especial a su director, Esteban Magaz, por el ofrecimiento de su invitación y concederme el privilegio —casi un vértigo del alma— de dedicar estas palabras a quien hoy se alza, como Premio de Honor 2026: Don Wenceslao Ríos Mora… nuestro eterno y luminoso maestro, Uve Ríos.

Porque hay nombres que no solo se pronuncian en el aire… se cincelan en la memoria, anidan en el corazón, y florecen, eternos, en la emoción compartida de las vivencias.

Ya de niños —cuando el mundo aún cabía entero en una mirada limpia— soñábamos con pisar, siquiera fugazmente, las tablas sagradas del desaparecido “Teatro Gran Vía”. Aquellas funciones carnavalescas, interminables y mágicas como los sueños que no conocen final, nos encontraban acurrucados en el regazo tibio y las faldas de nuestras madres, abrazados a su ternura, mientras nuestros ojos, desbordados de asombro, contemplaban a aquellas agrupaciones… dioses de un Olimpo cercano y a la vez inalcanzable, que derramaban sobre el aire una lluvia de música, de versos y de vida palpitante.

Y quiso el tiempo —ese orfebre silencioso que modela los destinos— que, con apenas catorce años, este que os habla, bebiera de ese manantial inagotable de sabiduría que es Uve, junto a la exquisita elegancia artística de otro grande, Horacio Noguera, y al abrigo de un cortejo de nombres irrepetibles que tejieron con oro fino una época gloriosa de nuestra fiesta.

Allí comprendí que el carnaval no es solo cantar… es compartir, una herencia, un rito, un latido antiguo que nos habita en lo más profundo.

Cantar con los grandes, alzar aquel primer premio con la comparsa “Noche y Día”, fue mucho más que un triunfo: fue como un regalo de Reyes en la  Epifanía y que nos llevó, como quien navega sobre un sueño salino, hasta los estudios de RTVE, con un barquito cargado de la sal de Isla Cristina en el mítico “Un, dos, tres”, y que nos permitió llevar nuestro carnaval más allá de las fronteras visibles, revestido siempre de esa dignidad estética, de esa elegancia innata que lo define y lo distingue.

Hay quienes atraviesan la vida como una sombra leve… y hay quienes siembran constelaciones.

Uve Ríos pertenece, sin duda, a la estirpe luminosa de estos últimos.

Hoy no rendimos tributo únicamente a un artista, ni siquiera a un músico o a un autor. Hoy abrazamos una memoria viva, un legado compartido, una emoción coral que se ha ido depositando, como un delicado sedimento, en el alma colectiva de todos nosotros.

Porque hablar de Uve es invocar nuestro carnaval… pero también es invocarnos a nosotros mismos.

Es regresar a esas noches en las que las coplas latían en la penumbra de un cuarto de ensayo, como corazones desbordados. Es sentir ese pellizco inexplicable, esa herida dulce que no sangra pero permanece. Es reconocer esa belleza súbita que irrumpe sin aviso y que se queda a vivir entre nosotros.

Desde aquellos “Turistas del Tirol” del recordado Juan Columé hasta “Los Camborios”, su trayectoria ha sido un tapiz bordado con hilos de talento… sí, pero sobre todo con la materia invisible del alma. Y el alma —esa llama secreta— no se aprende: se mama, se intuye, se cultiva, se eleva… y se nace con ella.

Uve Ríos nos ha legado comparsas míticas que ya no nos pertenecen: pertenecen al tiempo, a la historia, a esa eternidad pequeña donde habitan los recuerdos verdaderos. Embajador y pionero en el Gran Teatro Falla en la década de los 70 —cuando el carnaval se disfrazaba de “Fiestas Típicas Gaditanas”— y que supo deslumbrar al exigente público gaditano con la majestad de sus tipos —no olvidemos que también es sastre de sueños— y con unas puestas en escena y popurrís que, como ráfagas de aire nuevo, transformaron la mirada de la “Tacita de Plata”, llegando incluso a cautivar al mismísimo Paco Alba.

Los Neoyorquinos, Los Mariachis, Los Románticos, Rumores de Caracolas, Nueva Orleans, Mendigos, Mercaderes de Venecia, Noche y Día, Kabuki, Romancero,  Arco Iris, Mimo… nombres que no son nombres: son relicarios de emoción,  ecos de un tiempo que aún suspira, son verdad hecha música.

Pero Uve nunca fue hombre de quietudes. Su espíritu, inquieto y generoso, lo llevó a derramar su arte en múltiples agrupaciones, extendiendo su música por las localidades vecinas de Ayamonte, Punta Umbría y otros rincones, como quien siembra belleza sin esperar cosecha.

Mucho antes, junto a Horacio Noguera, había dado vida al inolvidable Dúo Rinox, cuyo empaste musical y  armonía, nos  dejó una huella imborrable en quienes aprendieron, a través de sus voces, que la música también puede ser un refugio.

Autor de composiciones que han sido interpretadas por corales polifónicas, coros rocieros, villancicos y habaneras… su obra ha encontrado siempre nuevos cauces por los que seguir fluyendo.

Porque Uve nunca ha dejado de soñar. Nunca ha dejado de cantar.
Nunca ha dejado de crear abrazado a su guitarra que guarda un duende en su interior…que no conoce el silencio.

Así lo demostró componiendo para el tenor Guillermo Orozco, junto a la guitarra flamenca de Nacho Vinagre, regalándonos obras nacidas desde lo más profundo, de esas que no solo se escuchan,  se abrazan, se encarnan.

Y así lo volvió a demostrar cuando un joven isleño, “El Lolito”, llamó a su puerta con un sueño tembloroso por cumplir. Allí estuvo Uve, como tantas veces: sosteniendo, guiando, alumbrando el camino de quien hoy es nuestro artista más internacional, Hijo Predilecto de Isla Cristina y Andalucía: Manuel Carrasco.

Porque hay quienes alcanzan la cima…y quienes enseñan a otros a escalarla.

También fue actor —cómo no—, siempre lo fue. Cada escenario fue su reino, cada interpretación un acto de fe. Como aquel Merlín en “Una vez érase”, del cineasta y director de nuestro decano periódico Esteban Magaz, que cruzó fronteras llevando su magia intacta, sin renunciar jamás a su esencia.

Y en estos últimos años, cuando la vida se vuelve contemplación, Uve ha aprendido a dialogar con el tiempo. A detener la luz en el umbral de su despedida. Sus fotografías no son imágenes: son instantes salvados del olvido, fragmentos de eternidad. Por eso lo bautizaron como “Ladrón de atardeceres”… porque roba belleza en un instante para devolvérnosla multiplicada en emociones.

Hoy, al entregarle el Premio “La Higuerita de Honor 2026”, no celebramos únicamente una trayectoria… pronunciamos, con el alma abierta, una sola palabra: ¡gracias!

Gracias por cada nota derramada, por cada recuerdo sembrado,
por cada emoción que, sin saberlo, nos has regalado.

Y junto a ti, inseparable, firme como un faro en la oscuridad, siempre tu esposa Paqui Olías: tu compañera y amiga, con la mirada crítica, exigente  y sincera que todo creador necesita para no perder nunca el rumbo.

Porque hay vidas que se cuentan y hay vidas que se cantan.

La tuya, Uve, es de las que se quedan suspendidas en el aire, como una copla que nunca termina, como un atardecer que se resiste a apagarse, como la belleza cuando es verdadera… que no se va, que no se olvida, que simplemente… permanece.

Permíteme, como humilde ofrenda final, recitar aquellos versos que un día nacieron para ti con forma de pasodoble y que no pudieron ser gritados desde las tablas este escenario, y que hoy encuentran su destino:

                                                                                

Hoy la brisa me ha traído
al remanso de las olas,
los acordes de una infancia
con rumor de caracolas.

El rasgueo de una guitarra,
melodía sin igual,
ecos de aquel Gran Vía,
de una figura grande del carnaval,  

mi carnaval, de tus amores, de tus amores….

“Ladrón de atardeceres”, música y poesía,
que abrazas la luz de La Higuerita
y captas en un lienzo la dulce belleza y el aguamarina,
crisol de nuestro mar de Isla Cristina.

Bohemio y comparsista, ilustre sastre de la fiesta,
de ritmos, engalanados y elegancia en el disfraz.

Siempre de la mano de Horacio,
siempre “Camborio” enamorado,
soñando con notas musicales
y por Isla suspirando.
 

De ti bebimos todos
y cantamos a coros
tus grandes repertorios,

porque eres historia viva…  llena de gozo.

 

Recibe este homenaje, don Wenceslao Ríos Mora,
quieran o no darte una calle,

porque tú eres un maestro de la fiesta  
y  eres historia viva de nuestros carnavales.




Con todos ustedes, Don Wenceslao Rios Mora, Premio La Higuerita de Honor 2026. 


 


martes, 17 de marzo de 2026

La Virgen del Rosario, dos veces Alcaldesa de Isla Cristina

 Artículo publicado en el periódico La Higuerita 15-3-2026


Fotografía inédita de la visita de la Virgen de Fátima a Isla Cristina con el bastón de mando a su paso por el Circulo Industrial (Casa de Gildita) donde se aprecian las palomas y bajo las andas,  el rostro de José Jiménez, hijo de Doña Isabel Pérez Siles.

  

El 1 de noviembre, día de Todos los Santos de 1950, el Papa Pío XII, había proclamado el dogma de la Asunción de la Virgen María. Por aquel momento, se estaba celebrando el XXIV Año Santo, que se había alargado por voluntad del Santo Padre hasta octubre de 1951. Es en el mes de marzo, cuando la Peregrina Imagen de la Santísima Virgen de Fátima,  visitó Isla Cristina, hace ahora 75 años.

Con anterioridad a los días de la visita de la imagen a la localidad, la Corporación Municipal, presidida por el alcalde D. Juan Bautista Hernández Rubio, en sesión ordinaria de 28 de febrero, había acordado disponer todo lo conveniente para un mayor realce de todos los actos que se celebrasen,  tomando  el siguiente acuerdo: “A continuación el Sr. Alcalde expone que, como se nos había anunciado, el día 6 del próximo mes de marzo ha de visitarnos la venerada imagen de  Nuestra Señora del Rosario de Fátima, portadora de mensaje de paz y salvación para la Ciudad y haciendo una interpretación fiel del sentimiento religioso de Isla Cristina de la que es representante genuino el Ayuntamiento, propone que como homenaje de amor y devoción a la Sta.  Virgen, consagre esta Ciudad, con toda solemnidad dicho día al Inmaculado Corazón de María, haciéndole entrega de los atributos del mando. El Ayuntamiento acogiendo con la mayor satisfacción la propuesta hecha por la Presidencia y teniendo en sentir general de la población, por unanimidad acuerda, consagrar en dicho día esta Ciudad al Inmaculado Corazón de María y nombrar a la Peregrina imagen de Nuestra Señora del Rosario de Fátima alcaldesa de Isla Cristina y hacerle entrega de las insignias de mando y de una Bandera como recuerdo grato e inolvidable de la visita de la Santísima Virgen”.

La visita de la Virgen de Fátima a Isla Cristina supuso todo un acontecimiento extraordinario en la Ciudad, el pueblo entero, acompañado de las autoridades locales, recibió y aclamó a la imagen de la Virgen a la entrada por el puente, a donde se habían desplazado para darle la bienvenida, ya que venía de visitar la localidad de Lepe, y llegaba en un camión escoltada por varios vehículos de otras localidades. El entusiasmo popular fue sorprendente, demostrando el pueblo isleño su gran Devoción Mariana siendo portada a hombros en sus andas a su llegada, por el Alcalde, el Comandante de Marina, el Jefe Militar de la Plaza y la representación judicial entre el gentío que agitaba sus pañuelos en salutación expresiva, cánticos y vivas, mientras las sirenas de los barcos y las fábricas,  los cohetes y la música generaban un estruendo de fervor.

Previos a su llegada, se organizó durante los días del 3 al 5, un solemne triduo preparatorio en honor a Ntra. Sra. de Fátima. El 6 de marzo a las 19:00 horas,  llegó la imagen,  organizándose un recorrido por diferentes calles de la localidad hasta la Plaza del Caudillo (actual de Las Flores) donde fue instalado un altar, plaza por la que transitó casi todo el pueblo allí reunido, para besar el Santo Escapulario. A las cinco de la mañana del día 7,  tuvo lugar un Rosario de la Aurora seguido de una misa cantada y presidida por el párroco y arcipreste del partido el Rvdo. Don Manuel Gómez Barba. En dicha plaza a las diez de la mañana, como bendición para los enfermos e impedidos  se dio libertad a tres presos por delitos menores que había en ese momento.

A las cuatro de la  tarde, delante de la imagen, en la Plaza del Caudillo junto al Ayuntamiento,  fue colocado un pequeño escenario para que el secretario Municipal D. Eduardo Díaz de Morales,  diera lectura al acta de la sesión de 28 de febrero y en la que se hacía constar la Consagración de la Ciudad al Inmaculado Corazón de María y su nombramiento de Alcaldesa de la Ciudad, para que acto seguido el Alcalde-Presidente D. Juan Bautista Hernández Rubio, leyera un escrito en forma de plegaria donde se sometía el pueblo isleño a los designios de la insigne Señora, a quien acompañaban dos palomas, colocando a sus pies copia del acta, el bastón de mando, atributo de la autoridad y un fino banderín con el emblema de la Virgen y el escudo de la Ciudad.

Finalizado dicho acto, la Virgen, en poder del pueblo que la portaba, procesionó por las calles isleñas engalanadas con colgaduras y letreros alusivos a su visita, siendo   despedida por la multitud hasta montarla en el automóvil que la llevaría a la localidad vecina de Ayamonte.


Fotografía La Virgen de Fátima es portada a hombros por la muchedumbre


Así pues, la Virgen del Rosario de Fátima,  fue nombrada Alcaldesa de la Ciudad de Isla Cristina el 7 de marzo de 1951, un titulo compartido con la Stma. Virgen del Rosario traída desde Mataró en 1789 por Salvador Casanova y que fue proclamada también Alcaldesa en sesión plenaria del 10 de octubre de 1989, siendo alcalde Don Gonzalo Carrasco Nieves,  y en el punto segundo que trata sobre el bicentenario de su llegada a Isla Cristina dice lo siguiente: “Se conmemora este año de 1989, el segundo centenario de la llegada a Isla Cristina de la imagen de la Virgen del Rosario, desde tierras catalanas, convirtiéndose más tarde en la Patrona de todos los isleños. Por ello la celebración de los festejos dedicados a este día 7 de octubre, se considera de gran importancia. La Corporación Municipal ante este hecho histórico acuerda unánimemente conceder a la Virgen del Rosario, Patrona de Isla Cristina, la Medalla de Oro de la Ciudad y proclamarla Alcaldesa Honoraria Perpetua”.

Rosario de Fátima e Isla Cristina, Alcaldesas de la Ciudad.

Fuentes:
*LA HIGUERITA 12-3-1951
*Acta Capitular 28-2-1951
*Acta Capitular 10-10-1989
*Pedro Romero Rodríguez. Revista del Rosario 2007.

miércoles, 4 de marzo de 2026

Marcelino Fernández Concepción "El Zoilo" con un grupo, disfrazado en el Carnaval de Isla Cristina en la década de los años 50 del Siglo XX.


 

Marcelino Fernández Concepción "El Zoilo" con un grupo, disfrazado en el Carnaval de Isla Cristina en la década de los años 50 del Siglo XX.

Es conocido, que la primera murga organizada de la que tenemos constancia y que volvió a salir en el Carnval de Isla Cristina, tras la Guerra Civil, fueron "Los Asturianos" dirigida por "Luis El Carbonero".

Hace algunos años, el nieto de Marcelino Fernández Concepción "Zoilo", Leonel Lorador, me facilitó esta fografía que hoy hago pública. Desconozco a qué grupo pertenece y a qué modalidad, pero parece parte de una agrupación de carnaval, aunque no aparezcan los instrumentos. El señor que aparece sentado en el suelo a la derecha de la imagen, no es otro que el gran "Zoilo", uno los grandes directores y autores de Coros del Carnaval de Isla Cristina, y quién al inicio de la Guerra Civil, tuvo que marchar con su esposa isleña hasta Portugal, estableciendo su residencia en Villa Real de San Antonio.

Si analizamos esta fotografía, observamos que están sentados en el suelo y en uno de los bancos de la Plaza del Caudillo, frente a la casa de Francisco Mirabent y el antiguo y desaparecido Ayuntamiento viejo, por su perspectiva, está realizada desde donde estaba la antigua parroquia de Nra. Sra. de los Dolores que fue derribada en 1936. Quiere decir esto, que es posterior a la contienda y que el Zoilo, volvió para disfrazarse y a organizar un grupo de Carnaval en Isla Cristina tras la guerra, durante el Carnaval Prohibido.

Sabíamos que venía con su esposa cuando podía, según la trasmisión oral, a visitar a su familia isleña, pero desconocíamos que hubiera vuelto a partipar con alguna que otra agrupación. En este caso, parecen pescadores, algunos con su boinas, con pantalones cortos y descalzos, como solían trabajar los marineros en los antiguos galeones de sardinas.

La fecha de la misma, la desconocemos, como el nombre del grupo, pero bien pudiera haber sido realizada en la década de los años 50, ya que Marcelino, falleció en la vecina localidad portuguesa en 1956.

La imagen original puede tener entre 70 y 75 años. La fotografía de abajo está tratada con IA para mejorar la calidad.

Algunos componentes de la Murga: "Los Pasteleros Andaluces" 1979 dirigida por "Luis El Carbonero"


 

De izquierda a derecha: Manolo Carrasco, Manuel Luis Gonçalves "Luis El Carbonero", Barroso, Pacheco y Segura.
Abajo: "El Bailaó", Pepe "Maoíllo" y Antonio Palma.
De esta imagen hace 47 años. La fotografía de abajo está tratada con IA.

domingo, 1 de marzo de 2026

ELEGÍA A JUAN VENEGAS

 


La noticia de tu adiós nos rompió el alma,

sabíamos del mal que te afligía,

nos negó el corazón toda la calma

al ver de frente el fin que presentía.

 

Quedó un abrazo anclado en la memoria,

promesa que el destino nos negó,

y hoy se hace copla viva de tu historia,

palabra fiel de verso en flor.

 

Tu voz sonará viva cada febrero

en el verso sutil de la emoción,

en el aplauso noble y verdadero

que brota del Carnaval y el Corazón.

 

Poeta de la fiesta y la palabra,

dejaste escrito a pulso tu verdad:

respeto fiel que en el recuerdo labra

compromiso, raíz y dignidad.

 

Fuiste un rival, siempre cercano,

cordial en la pasión, firme al cantar;

un pueblo entero te llevó en la mano

al verse en tus coplas reflejar.

 

Hoy viven ya sin dueño tus canciones:

en la plaza, el bar, esquina y callejón,

memoria que se adhiere a las razones

del alma compartida por amor.

 

Y al hacerlas suyas comprendió el pueblo

que nada es tuyo y todo es de la gente:

pasaste a ser historia en nuestro verbo,

Fiesta y Pueblo fundidos para siempre.

 

Juan Venegas, poeta y compañero,

coplero eterno de nuestra ciudad.

Gracias por tanto, descansa sereno:

que la tierra te sea leve y en paz.

 

Francisco González Salgado.
Publicado en el Periódico La Higuerita 1-3-2026

jueves, 19 de febrero de 2026

TRÁS EL ENTIERRO DE LA SARDINA, LLEGA LA CUARESMA


 Amaneció como uno de esos días en los que el calendario parece haberse levantado con sentido del humor, dando paso a la Cuaresma, entre tacones imposibles, medias de rejilla y un desfile de viudas que ya no lloran por la difunta sardina.

Centenares de isleños, hombres con barba de tres días y moño improvisado, mujeres con abanicos dramáticos, niños que ensayan el llanto entre carcajadas avanzan en comitiva solemne entre bailes, gritos desgarrados, poses de tragedia griega con matices de murgas y chirigotas. Las viudas, de un negro que brilla más que cualquier arcoíris, teatralizan, se rasgan las medias y se abrazan desconsoladas.

La sardina, pobre mártir de escamas simbólicas, es despedida con honores de estado carnavalero. Se le llora, se le canta y, en el fondo, se la agradece: que gracias a ella, el Carnaval tiene un final digno, ruidoso y absolutamente contradictorio. Porque este entierro no huele a incienso ni a muerto real, sino a pólvora entre una carcajada colectiva.

La Parroquia de los Dolores, blanca y altiva, observa a la muchedumbre y su torre mira con paciencia infinita este espectáculo de luto colorido, consciente de que, tras la última copla y el último petardo, llegará el tiempo del recogimiento. La Cuaresma entra así en escena con un redoble de tambores y un taconeo irreverente.

Isla Cristina, es la ciudad de los contrastes, donde la ironía se asoma a la nostalgia. Porque antes las viudas lloraban con arte; ahora, a veces, el cortejo amenaza con parecer más una cabalgata de “Jaloguin” con tanto zombi y bichos raros, que el rito burlón que marcaba la frontera entre el exceso de lo añejo y la templanza. Se llora menos, se posa más. El ingenio sigue ahí, sí, pero la autenticidad, esa lágrima fingida pero sentida, corre el riesgo de diluirse entre filtros de disfraces prefabricados, plastificados y envueltos en altavoces “bacalaeros” empujados por un acantilado hacia el abismo de la ausencia de identidad, de lo cateto y lo chabacano, ¿dónde quedaron aquellos compases de caja y bombo?

Aun así, el Entierro de la Sardina sigue siendo el gran acto de fe pagana de Isla Cristina: fe en la risa, en la sátira y en esa sabia contradicción que nos enseña que para empezar algo nuevo, hay que terminar otra cosa con dignidad… o, al menos, con un buen tacón y una peluca bien sujeta.

Porque aquí la Cuaresma no llega en silencio, llega ruidosa y escoltada por viudas que lloran a gritos, que bailan sobre la pena y que, mientras entierran a la sardina, entierran también el exceso de Don Carnal para dar paso aunque sea por un rato, al recogimiento. Y si no lloran con la pureza de antes, al menos que sigan haciéndonos reír.
Es tiempo de cuaresma, de recogimiento y meditación y en cuarenta días, estará el Señor de la Mulita bendiciendo nuestras calles………